Jesús Gutiérrez Rebollo, el zar antidrogas protector del Cártel de Juárez

Publicado en El País (24/12/2013)

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Verónica Calderón

México, un país donde un policía de tráfico puede ignorar cualquier infracción —incluso las más graves— por un soborno de tres dólares, no se sorprende con facilidad en lo que a corrupción se refiere. Pero el arresto en 1997 del general Jesús Gutiérrez Rebollo (Jatetelco, 1934), el zar antidrogas del Gobierno del expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1994- 2000), lo consiguió.

El militar fue acusado de proteger al entonces poderoso cartel de Juárez y a su líder, Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, y se convirtió en el oficial de mayor rango detenido por supuestos vínculos con el narcotráfico. Condenado a 40 años de cárcel, dejó la prisión hace dos debido al cáncer que le aquejaba.

Recibió la notificación oficial de que podía pasar sus últimos días en arresto domiciliario el jueves pasado. Murió unas horas después. Tenía 79 años.

 Gutiérrez Rebollo había mantenido una brillante trayectoria hasta su detención y había sido aplaudido por sus superiores por su integridad y eficacia. Pero su larga carrera terminó abruptamente a unos meses de su nombramiento para encabezar la lucha contra el narcotráfico durante el Gobierno del presidente Ernesto Zedillo. Las autoridades lo acusaron de recibir sobornos del líder del cartel de Juárez y descubrieron incluso que vivía en un apartamento propiedad del capo.

La historia del militar caído en desgracia resume como pocas los claroscuros del sistema gubernamental mexicano. El general repitió en varias ocasiones que estuvo a punto de morir asesinado horas después de su primera detención, al ser ingresado en un hospital para someterle a un estudio con catéter sin razón aparente. Dos de los testigos más importantes de su caso murieron asesinados durante el juicio. Hasta el capo que supuestamente le pagaba apareció muerto meses después de su detención, tras una fallida cirugía estética. Su caso inspiró el personaje del corrupto general mexicano de la película Traffic (2000).

El general insistió en su inocencia hasta su muerte. Decía que su captura respondía únicamente a intereses políticos. En una entrevista concedida hace 10 años a la periodista Isabel Arvide, Gutiérrez Rebollo afirmó que durante su carrera militar había conseguido capturar a varios líderes del narco, entre ellos a Héctor Güero Palma, y que no se había hecho millonario, pese a recibir supuestos sobornos. “Soy un narcopendejo porque no tengo dinero”. Tras multitud de recursos y años de lucha legal, el general recuperó en 2011 sus títulos militares.

Su hijo, César Gutiérrez, abogado de profesión, afirmó a los medios de comunicación que su familia había recibido amenazas y recordaba que su padre había dirigido tres operaciones de captura contra Carrillo Fuentes, pero que habían sido detenidas por orden de sus superiores. Tras la muerte de su padre, ha dicho que continuará la lucha legal para limpiar su reputación.

La última imagen de Gutiérrez Rebollo lo muestra postrado en una cama, consumido e inconsciente, muy lejos del hombre moreno y de gafas que pobló las primeras planas de la prensa mexicana hace 16 años. La Secretaría de la Defensa de México, en la que el general desempeñó una brillante trayectoria hasta su estrepitosa caída, expresó sus condolencias a la familia a través de un comunicado oficial.

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