Y tú, ¿sufres violencia en el noviazgo?

Laura García Gálvez

@LauGlvz

En los últimos años, la violencia en el noviazgo se ha convertido en el objeto de estudio para diversas investigaciones de instituciones y grupos sociales en distintas regiones del mundo. Sin embargo, para muchos jóvenes, este concepto es percibido como algo alejado de su realidad, aunque cada vez esté retomando mucha más fuerza.

Cuando se habla de violencia entre novios, comúnmente podemos remontarnos sólo a escenarios perversos donde se pone en juego la vida de las personas, situaciones graves que envuelven agresiones físicas, amenazas, peleas e, incluso, la muerte. Lo que pocos saben, pero que muchos viven, es que este tipo de acometividad es mucho más común y silencioso de lo que podría imaginarse, y se manifiesta de forma física, emocional, sexual y psicológica.

En 2010, la Universidad de Sevilla (España), la Universidad Oviedo (España) y la Universidad de Guadalajara (México) desarrollaron el Cuestionario de Violencia entre Novios (CUVINO) en jóvenes hispanohablantes, con la finalidad de dar a conocer una serie de indicadores que apuntan hacia una realidad cada vez más palpable. Ridiculizar a la pareja en público o en privado; revisar sus mensajes de texto, correos o redes sociales; criticar sus ideologías religiosas, políticas o preferencias; amenazar con abandono o golpes; dejar de hablarle por un berrinche o pelea; obligar a tener sexo o cualquier acercamiento físico sin su consentimiento; el enfado o molestias constantes; y evidentemente, los golpes e insultos directos, son señales de violencia en la relación que con frecuencia son disfrazados por un amor idealizado que a la larga desencadenan frustración, miedo, inseguridad y depresión.

Los números son alarmantes. ¿Sabías que en México, el 75% de las personas de entre 15 y 24 años sufren violencia en el noviazgo? De acuerdo con el Instituto Mexicano de la Juventud, la mayoría de los jóvenes experimentan o han experimentado alguna situación en su relación de pareja que los haga sentir ridiculizados, avergonzados, subestimados o agredidos, y desgraciadamente esto está creciendo.

Las principales causas tienen sus raíces en la ausencia de valores y madurez emocional en las parejas, ya que durante la adolescencia o la juventud, las personas son mucho más susceptibles a ser afectados emocional o psicológicamente sobre lo que ocurre en su entorno. Las consecuencias se sustentan en daños emocionales, violencia en futuras relaciones o el matrimonio o, quizá, la muerte.

Sí, sí es necesario enfrentar a este fantasma que habita en las relaciones, buscar constantemente la armonía entre las parejas y establecer una comunicación estrecha entre ambos porque la violencia es algo que tanto hombres como mujeres pueden llegar a sufrir sin darse cuenta. No hagamos de la violencia una costumbre.

La no violencia bajo una forma activa consiste en una benevolencia hacia todo lo que existe. Es el amor puro. –Gandhi–

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