Guaymas, el puerto de la basura

Por: Claudia Gocc

A veces la gente se cansa de denunciar las injusticias que inundan nuestro país, porque sabe que es una batalla perdida, es enfrentar a un sistema de corrupción que, lo único que acarrea son dolores de cabeza, perdida de tiempo y dinero.

Sin embargo, no siempre es así, los soñadores y justicieros se hacen escuchar cada vez más, gracias a las redes sociales. Ahí todos tenemos voz, hasta los más callados.

Y fue precisamente así, que me enteré de la denuncia impuesta por varios ciudadanos de Guaymas Sonora, respecto a la situación que están viviendo entorno a la recolección de basura.

Imagina, que el camión de la basura no pasa en una semana, ¡terrible! nos ponemos de malas por los olores hediondos, ahora imagina que deja de pasar por un mes… ese es el caso de Guaymas.

¿En dónde colocas, toneladas de residuos urbanos? ¿en la calle?, ¿en la esquina de tu casa?, ¿debajo del tapete?, ¿en el refrigerador?, ¿en la casa del vecino? ¿en dónde?

Pues se supone que la ley mexicana indica que los municipios deben destinar un lugar para depositar los residuos que no afecte a las personas ni al medioambiente, como un relleno sanitario. Sin embargo, también existen otras alternativas más modernas y en mi parecer, mejores, donde separan y reciclan la basura a un punto que el sobrante suele ser una cantidad ínfima en comparación del residuo original.

Guaymas puerto

La historia… en Guaymas, llevan más de un mes sin servicio de recolección de basura porque el alcalde Otto Claussen Iberri no ha pagado a la empresa que actualmente tiene la concesión. Por lo tanto, el municipio optó por contratar otros servicios y arrancar el programa Guaymas Limpio, donde hace invitación a la ciudadanía para realizar labores de limpieza. Y a pesar de los esfuerzos de la gente, las calles continúan en un estado deplorable por la cantidad de basura que prolifera en cada esquina.

A causa de estas decisiones, el pasado 3 de octubre, el ambientalista Joel Berlín denunció al municipio de Guaymas ante las autoridades estatales apelando al artículo 125 de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos, porque observó que la comunidad y ambiente se encontraban en un grave peligro ecológico, por la forma improvisada de la disposición final de la basura.

Sin embargo, lo peor no termina ahí, ya que en un intento de deshacerse de la basura, Fajardo Valenzuela, (un ciudadano guaymense como tú y como yo) puso a disposición del señor presidente Otto Claussen, un lote baldío para que fuese el nuevo tiradero, o mejor dicho, basurero a cielo abierto, lo cual, es muy extraño pues el relleno sanitario se encuentra abierto, como afirma la empresa que lo administra.

A ese lugar, el presidente, envía las toneladas de basura que produce Guaymas, exponiéndolas a las inclemencias del tiempo, pepenadores, zopilotes y demás fauna. Y de acuerdo a la denuncia de Berlín, este es precisamente el mayor riesgo, porque los residuos y lixiviados, estarían provocando daños ambientales irreversibles a suelo, aire y mantos freáticos.

El otro problema… los ejidatarios de la zona, también hicieron un llamado a las autoridades, puesto que dicho tiradero podría estar afectando sus cultivos y pozos, es decir, la producción citrícola de Sonora. De hecho, en redes sociales, circula un video donde se puede ver a líderes ejidales de Guaymas cerrando el paso al camión del municipio, para impedir que llegue a su destino. ¡Claro, desesperación por rescatar su cosecha!

“Es claro que el tiradero viola toda norma ambiental, por no tener infraestructura, control técnico y operativo apropiado de un relleno sanitario, ni con estudios de impacto ambiental y mucho menos con permisos debidamente solicitados para minimizar las consecuencias negativas al ambiente”, menciona Joel Berlín.

Es una pena que estas situaciones se repliquen en todo el país (Guaymas no es un evento aislado pero sí un claro ejemplo), sólo por la codicia de representantes de la nación que de forma irresponsable hacen uso de recursos públicos.

Me imagino que estos políticos, piensan que tirar la basura en un lote, es más barato que hacerlo de forma apropiada, pues corazón que no ve, corazón que no siente. Lo que ellos no saben es que, la Tierra sí lo sabe y tarde o temprano, les cobrará la factura, quizás no a ellos directamente, quizás no lo vean de forma inmediata, eso sí, seguramente sus hijos y otros inocentes lo tendrán que pagar.

¡Más educación, menos política y más amor!

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