Chalchiuhnenetzin: Tan hermosa como mortal

Lucía Bolivar

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Hija y esposa de reyes, casi olvidada su historia con el paso de los años en un país arrasado por la globalización, el amor a lo extranjero y en algunos casos el desprecio, desconocimiento o ignorancia de nuestro pasado indígena.

Mujeres asesinas se conocen bastantes, seriales, muy pocas, este suele ser un papel mayormente masculino. Tal vez la más famosa sea Erzsébet Bathory, pero esa es otra historia. Hoy les contaré de Calchiuhnenetzin, con quien me topé por primera vez en textos de Salvador de Madariaga y en Gary Jenings, y a quien reencontré recientemente en Eugenio Aguirre.

Calchiuhnenetzin era hija de Axacáyatl, rey y señor de MéxicoTenochtitlan y esposa de Nezahualpilli, rey y señor de Texcoco. Este la seleccionó de entre varias princesas y mujeres nobles que le fueron mostradas, para ser su esposa principal.

Deslumbrado por su belleza, encanto y poderosas raíces, no cabía duda que era la mejor elección. Siendo apenas una niña y sin la edad suficiente para consumar el matrimonio, la princesa Calchiuhnenetzin fue trasladada a su propio palacio junto a un singular número de sirvientes para atender todas sus necesidades.

Fue allí donde con el paso del tiempo, rebeló su verdadera naturaleza aprovechándose de las libertades que tenía y del respeto de sus subordinados, dados por su cuna noble. A una corta edad empezó a acumular un sinnúmero de amantes, se dice que cientos. Dejándose llevar por la belleza y atractivo físico de los jóvenes que pasaban por el palacio, los mandaba a llamar por medio de sus sirvientes y después de satisfacer con ellos sus necesidades, abandonándose al arte del placer carnal, los hacia matar, desollar y después daba sus esqueletos a sus artistas para que con ellos forjaran estatuas de sus desdichados amantes.

Cuando Nezahualpilli la visitaba en su palacio y veía la sala llena de estatuas, adornadas  con finos ropajes y lujosas joyas, ella le decía, con su voz más inocente y sus ojos más dulces, que eran dioses locales que le recordaban a su hogar.

Tal vez sus crímenes y pasiones hubieran quedado impunes de no ser porque dejó a tres de sus amantes con vida: Chicuhcóatl, Huitzilíhuitl y Maxtla, él primero era señor de Tezoyucan. Se dice que un día al llegar Chicuhcóalt a la corte de Nezahualpilli, llegó usando una pulsera diseñada exclusivamente para Calchiuhnenetzin y que el rey le había obsequiado,  por lo que la reconoció de inmediato. Esto levanto sospechas y tras una serie de investigaciones, Nezahualpilli descubrió la verdad.

Calchiuhnenetzin  fue condenada a muerte y junto a ella, fueron ejecutados todos aquellos que habían colaborado introduciendo a los amantes en su palacio, asesinándolos, fabricando las estatuas o encubriendo los crímenes.

Y este fue el fin de una hermosa y mortal princesa mexicana.

 

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