Regresa Primal Scream con “More light”

Andrea Rullán

Primal Scream

Bobby Gillespie y su grupo Primal Scream regresan a los escenarios con “More light”, un trabajo cargado de energía y optimismo que sacude cualquier atisbo de duda sobre la carrera musical de esta banda escocesa.

Una nueva era comienza para Primal Scream, y “More light” es la presentación de un grupo renovado. “Queríamos hacer algo que no habíamos hecho hasta ahora”, ha explicado hoy Bobby Gillespie en una entrevista con Efe.

Y lo han conseguido. Considerado por la crítica uno de los mejores trabajos de la banda escocesa en una década, “More light” es una fusión de diferentes estilos. “Es un disco muy amplio y libre. Es un experimento psicodélico”, ha dicho Gillespie.

Producto de todo tipo de influencias musicales, desde el “blues” hasta la música hindú, pasando por la de la Europa del Este, todo tiene cabida en esta obra maestra del rock alternativo.

Sin embargo, no queda nada de aquella “screamadelica” que cambió la concepción de la música en 1991. “Son momentos diferentes, por lo que son obras completamente distintas”, asegura el músico.

“Queríamos hacer un disco asombroso, radical”, ha continuado Gillespie, que considera su último trabajo “una gran obra de arte”.

“Este disco es como una transformación de energía”, comenta el artista. “Algunas canciones tratan sobre esos momentos oscuros en los que, de repente, un rayo de luz te ilumina y permite verlo todo con más claridad.”

La violencia doméstica y económica son los temas predominantes en el décimo álbum de estudio de Primal Scream y se contraponen a la música vibrante y colorida, protagonista en “More light”.

Esta contradicción, entre contenido y sonido, ya la vaticina la portada, que representa a un Gillespie reconstruido, saliendo de la oscuridad para florecer y ofrecer el mejor elogio al rock británico en mucho tiempo.

El creador de “Screamadelica” (1991) asegura sentirse con mucha fuerza en este momento. Sin embargo, no olvida la situación de crisis que azota Europa y arremete contra la injusticia social en su último trabajo.

“Era el momento de sublevarnos y hacer algo más positivo y abierto”, advierte Gillespie.

“Hay mucha gente que está sufriendo. La gente está gritando. ¿Cómo no estar enfadados?”. Por ello, “More light”, aunque es un canto a la esperanza, “tiene algo de dolor”, lamenta el cantante.

La banda, a la que le gustaría tener “una carrera tan larga como la de los Rolling Stones“, superó hace tiempo los problemas con las drogas y presenta una obra innovadora con 13 canciones de hasta nueve minutos.

Una apuesta arriesgada en un momento en el que triunfa lo simple y accesible, pero que funciona, gracias además a las colaboraciones de grandes músicos como Kevin Shields, el guitarrista de My Bloody Valentine, entre otros.

La formación, que en los años 80 revolucionó la forma de hacer “rock & roll” con su estilo “acid house”, cree que se está agotando el alma de la música.

“La música es una forma de hacer arte, pero mucha gente que trabaja en ella solo la ve como una forma segura de ganar dinero”, ha lamentado Gillespie. EFE

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