El arte de re-leer tus novelas favoritas

Lucía Bolivar

Dicen que quien nunca ha leído vive solo una vida, quien ha leído, vive muchas. Para quienes la lectura es un hábito del que no quieren ni pueden separarse, sabrán de lo que hablo. Viajas a otras épocas, a otros lugares, a universos fantásticos y sufres con y por los personajes como si fueran reales, por un momento, lo son, tú los revives en tu mente y en tu corazón.

Lector que se respeta ha llorado abrazando el libro a su pecho, hecho berrinche, gritado de sorpresa y desveladose por saber que pasa después.

También es cierto que aunque el gusto se rompe en géneros, no es lo mismo leer de un chico que se “fusiona” con su ipod adquiriendo “superpoderes informáticos” que las lecciones de un viejo pescador en su lucha contra un pez de enorme tamaño y belleza al que se enfrenta en el ocaso de su vida.

Hay libros tan buenos, que se leen más de una vez, y releerlos siempre te sabe diferente y te asombra con detalles a los que anteriormente no les habías prestado tanta atención, o tal vez tenga también que ver el sabor que le da la edad, la madurez y las vivencias a cada historia que relees.

La última vez que releí a Isabel Allende, sentí más el dolor de la dictadura chilena y sus injusticias. Y cuando releí La Sombra del Viento, aun ya tenido resuelto el misterio, Zafón volvió a atraparme y volví a lamentar el amor maldito que condeno a Julián.

Yo por mi parte, en cuanto haya fecha de estreno para México, de la adaptación a la pantalla grande de la obra maestra de Noah Gordon “El Médico”, lo reeleré por tercera ocasión y de la mano de este aclamado novelista, volveré a sufrir con Rob la pérdida de su familia, el descubrimiento de su don, las aventuras con Barber, la travesía a Persia y los avances de la medicina en el siglo XI.

Así que mis estimados lectores, yo sé que a ustedes les gusta leer. Los invito a desconectarse un rato del mundo moderno, relajarse con una copa de vino o dos y sacar del librero esa historia que tanto les gusto y que está acumulando polvo. Déjense atrapar una vez más por las letras con las que ese autor los conquisto hace ya varios veranos.

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