El agua se fue de vacaciones

Por Claudia Gocc
@Claudiaenrojo

Las vacaciones llegaron y para los que nos quedamos en la Ciudad de México, nos toca enfrentar la realidad, esa realidad que no habíamos querido ver por mucho tiempo; la escasez de agua.

Colonias enteras se quedaron sin el suministro vital, y cuando eso sucede, entendemos por qué es llamado así. Sin él, nuestra rutina se ve alterada. Nuestros problemas cotidianos, dejan de basarse en meras decisiones de gusto y moda, sino en prioridades.

En un día normal, nunca pensamos en el agua que tenemos para pasar un día, creemos que los problemas de agua son relegados exclusivamente a comunidades alejadas de nosotros. Pensamos que eso, sólo pasa en África, o en algún pueblito del norte de México.

¿Cuánta agua necesito para hacer la comida?, ¿me puedo bañar?, ¿puedo utilizar el baño?, ¿tengo sed, habrá agua? todas estas necesidades las satisfacemos sin mayor problema.
Sin embargo, este tipo de cuestionamientos serán cada vez más recurrentes conforme pasen los años. Y todos, absolutamente todos tendremos que acostumbrarnos nos guste o no.

El mundo sufre de sobreexplotación de los recursos, aunado a la sobrepoblación. Poco a poco, el destino llegará y sólo los más fuertes sobrevivirán.
Ahí, radica la importancia por comenzar a tener una postura firme sobre el ahorro y consumo medido de agua. No es una moda, una idea de un grupo radical, es la realidad que pasa frente a nuestros ojos, la realidad que hoy nos llegó a la Ciudad de México.

El agua, no nace en una botella.

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