Genios y locos, apenas y poetas.

Pablo

@plasticgallery

Well I’ll tell you a story of whiskey and mystics and men.

-Jim Morrison

Fotografía por Jhon

Fotografía por Jhon

El alcohol y la poesía, relación dialéctica, la autodestrucción de la construcción. Toda droga da espacio a la locura o la genialidad. Poetas como Oscar Wilde era conocidos asiduos a la bebida y al hedonismo, “para mi mis deseos son órdenes” y se dice que murió indigente en Paris. No sé. Parece que la diferencia entre la genialidad y la locura se encuentra en el orden de ese desorden, me viene a la mente ese genio ebrio, Charles Bukowski, borrachín empedernido, mujeriego, feo como él solo pero con una magia en la prosa y la poesía que difícilmente encuentro en las fresadas que se escriben hoy, “El amor es un perro del infierno” poemario de la banqueta muestra del sabio que se hacía borracho para que no le dijeran sabio.

Manuscrito de "Things I'll Not Do", quizá el último poema de Allen Ginsberg antes de su muerte

Manuscrito de “Things I’ll Not Do”, quizá el último poema de Allen Ginsberg antes de su muerte

Vuela aquí una opinión. Aquellos poetas que dedican su tiempo nocturno al placer puro y sin mecate, a hacerle piojito al diablo, son los más honestos, más allá de los modernistas, aristocráticos y solemnes, naturalistas, contempladores del mundo. Pero acá cae una opinión, aquellos poetas que se lanzan al derrotero del espiral, son seres extraños caóticos, limítrofes con santos y demonios, apenas humanos, puros despojos. Esos que viven el mundo y se ponen a escribir como sangrando son los que más me gustan. Quizá porque soy un periodista y no un poeta, quizá porque me la paso tragándome la realidad como dicen que es, me gusta ver de vez en cuando la realidad como es desde los ojos de un compatriota de espíritu, los ojos de un despojado, o quizá es que tengo 25, usted dirá.

Acá Bluebird de Bukowski:

 

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