Conmigo y nadie más

A. Padierna

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La soledad es una cosa curiosa. Es tanto buscada como temida, dependiendo de la persona y el momento. Para mi es como un vicio que, si bien es malo en exceso, es necesario para existir. Aprovecho mis momentos sola para reevaluarme, editarme, reinventarme.  Aprecio el silencio y la quietud, hacen que sea más consciente del momento y que pueda disfrutarlo más. Usualmente, cuando estoy sola que por fin entiendo la letra de alguna canción que he oído docenas de veces pero hasta ahora noto todos los detalles de la composición o la manera en que la letra se relaciona con alguna parte de mi vida. Si no hay nada que me distraiga, puedo perderme en un libro o una película. Si estoy sola tengo la libertad de sentirme contenta, no la obligación de sonreír.

En mi caso, lo malo de estar sola es que soy una miedosa irremediable y me pongo paranoica después de un rato. Deja de haber silencio y hay pasos, murmullos y crujidos.  Me pongo ansiosa, así que le subo a la música, llamo a un amigo o prendo la televisión y entonces ya no estoy sola.  Esto me hace pensar, ¿cuántas veces estoy en verdad sola? ¿Cuenta si estoy escuchando música o leyendo? ¿Estoy sola cuando no hay nadie conmigo o sólo cuando no hay nadie que conozca? Tal vez la soledad es un estado mental, eso explicaría muchas cosas.  De ser éste el caso, recomiendo no estancarse en él.

Recomiendo aprovechar la oportunidad de estar con ustedes mismos.  Acompáñenla con una sesión de ejercicio, hagan uso de los días soleados. Correr o nadar suelen ser las alternativas más disfrutables; si se sienten aventureros y tienen un poco más de coordinación que yo, pueden probar haciendo parkour.  También pueden  tomar su retiro momentáneo con una taza de té o café, les garantizo que les sabrá diferente. Si se sienten productivos, estar solos es una buena oportunidad para terminar pendientes o empezar proyectos personales.  Idealmente, aparte de lo que decidan hacer, lo importante es usar el momento como un descanso mental y no para atormentarse a sí mismos, o si son como yo,  no imaginar que un asesino en serie viene a terminar sangrientamente con ustedes.

Ahora bien, si usted tiene la alternativa de no estar solo, hay momentos en los que las cosas se disfrutan más estando acompañado. La hora de la comida, por ejemplo, es una excelente excusa para buscar a un amigo. No hay que abusar de los momentos de aislamiento, corren el riesgo de perder valor.

 

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