Menos ocio y más cultura por favor

Lucía Bolivar 

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Jaques

El otro día leí una frase que decía “Pobre México, tan cerca de Espinoza Paz y tan lejos de Octavio Paz” y con tristeza admití que es cierto, las nuevas generaciones cada vez se van deteriorando más en cultura, en valores y hasta en actividades recreativas que ahora se limitan a computadoras y consolas en vez de los clásicos juegos de escondidas, atrapadas y trepar a los árboles sólo por el gusto de superar un reto.

Tal vez sea nuestra sociedad que fomenta los chismes de la farándula y le da publicidad a conciertos pero no a eventos de literatura o música. Ni hablar de los financiamientos o las becas al respecto.

Tal vez sean los padres que sienta a los hijos frente a la TV o la  computadora en lugar de poner libros en sus pequeñas manos. Yo no sé qué sería de mí si de pequeña mi padre no me hubiera contando las historias de Salgari o Víctor Hugo y mi mamá no me hubiera recitado a Salvador Díaz Mirón y a Pablo Neruda. Tenía tan sólo 7 años cuando llegó a mis manos El Conde de Montecristo  versión infantil, aún me recuerdo desvelándome para leer una página más, vicio que no he podido ni querido quitarme desde entonces.

Tal vez sea el sistema educativo, en el que no se le da el lugar que debiera a la divulgación literaria y la divulgación de la juventud. Mi universidad hacía fiesta lounge donde entregaba premios al más guapo o al grupo de amigos más popular, a la reina de belleza y concursos de disfraces para estudiantes, perros y coches cada año, pero sólo una vez hicieron un festival cultural donde llegó un poeta uruguayo muy anciano que fuera amigo de Benedetti (con tristeza admito que casi nadie tampoco supo quién fue Mario Benedetti cuando lo mencionaron). El poeta impartió un taller relámpago de poesía, de cientos de estudiantes, no éramos ni 8 en el taller.

Pero supongo que al fin de cuentas, está en cada quien, porque vivimos en un mundo de redes sociales, globalización y exceso de información. Lee el que quiere y lo que quiere. Y si bien es cierto que el gusto se rompe en géneros, comparar Crepúsculo con El viejo y el mar, sería blasfemia.

Vamos México amado, bien lo dijo librerías Gandhi “Menos face y mas book”.

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