Sazonando ideas

 

A. Padierna

“Se trata abiertamente de una cocina de ensueño […] cuyo

consumo bien podría realizarse sólo con la mirada”

R. Barthes,  Cocina Ornamental. Mitologías.

Foto por José Eduardo Deboni

Foto por José Eduardo Deboni

Me llama la atención la relación de amor-odio con la comida que ha venido ganando protagonismo en internet de un tiempo para acá.  Muchos culpan a Instagram por la enorme cantidad de fotos que se suben diariamente de comida,  pero ésta no necesita filtros predeterminados para ser atractiva a la vista. Se puede confirmar admirando las suaves curvas de un filete y la sensualidad de su guarnición en una de las fotos presentadas en fooodporndaily.com.  El título de la página ya nos dice bastante.  La cocina ornamental es algo que nos ha fascinado desde hace mucho tiempo, pero actualmente, la diferencia radica en el mensaje que esta nos está transmitiendo.  En el capítulo de la cultura visual que estamos viviendo, la estética culinaria sirve para definir y difundir nuestra persona. Bien dice el dicho, “eres lo que comes”.

Cuando una persona sube públicamente una foto de lo que está a punto de comerse no sólo quiere que te haga ruiditos el estómago y comiences a salivar, te está presentando su estilo de vida.  No debería extrañarnos que la comida sea uno de los elementos más  importantes de la fachada que una persona presenta ante la sociedad. Con una sola foto de un filete y una copa de vino estás diciendo “tengo dinero, tengo gustos refinados y soy lo suficientemente agresivo como para comerme sin misericordia a esta vaca”, la imagen ideal de cualquier abogado u hombre de negocios.  En cambio, si subes una foto de una ensalada significa que eres una persona saludable,  sensible,  que probablemente hace ejercicio. Es fácil imaginarse a la persona estando “fresca como una lechuga”.  Las fotografías de comida son la metáfora visual perfecta para definir la personalidad ante un público.

Uno de mis ejemplos favoritos es el de los postres, ya que poseen una estética particularmente elegante; al fin y al cabo, son un lujo. Existen blogs dedicados únicamente a fotos de postres y la imagen mental que uno obtiene después de pasar un tiempo ahí es la de un cuento de hadas.  Las tartas, pasteles y helados son comida de princesas.  De igual modo, los postres pueden presentarse como algo sumamente delicado e inocente o increíblemente sensual, sobre todo si tienen chocolate. Es por ésta dicotomía que éstos son la metáfora visual predilecta de las mujeres.

Cuando una persona comparte una foto aparentemente inocente de su comida en realidad nos está diciendo mucho más de lo que pensamos en una primera instancia.  Cada imagen es un pequeño ensayo de un momento, una experiencia, un estilo de vida, excentricidades, gustos particulares o en común con otros, relaciones, formas de pensar. Ahora, la comida es más accesorio y tarjeta de presentación que sustento.

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