Corona Capital 2012.

Por Pablo Daniel G Cortés

@plasticgallery

Yo no soy experto en música, ni cerquita. No soy melómano como todos ponen en sus perfiles de twitter, no estoy a la moda de las bandas más modernas, no conocía a la gran mayoría de los grupos de este Corona Capital, pero que me la pasé increíble es un hecho.

The Hives por Michael Neiswender

Soportar el sol, el calor, el frío, los insultantes precios de comida y bebida, las horas parado, los olores a sope y pedo chilangos por divertirse como burro sin mecate con The Wookies, mentarle la madre a The Hives, reírse con Trololó en el concierto de Franz Ferdinand (chiste entendido sólo a unos metros a la redonda de donde yo estaba),  estar a dos metros de The Raveonettes, sentirse en los ochentas con New Order, gritar ooouooouooo I got a love that keeps me waiting con The Black Keys, bien valieron la pena.

The Black Keys por Aure Domínguez

El Corona Capital se confirma como el mayor de los rituales posmodernos y una de las válvulas de escape de esta juventud mexicana y de demás partes del orbe, ávida de gastar y divertirse (equiparando términos). Masificación posmoderna de los dosmiles, jóvenes ambivalentes, mirreyes, neo hipsters, comunistas de polanco, rockeros de cepa,  todos ahí, la sociología del Corona Capital reunió a 120mil miembros de la misma especie. La ciudad de la música.

New Order por Julio Enriquez

New Order con o sin Peter Hook, con o sin Ian Curtis me llenó el ojo y el oído, cansó mis piernas y mi garganta. ¿Y qué decir de The Black Keys? Esa guitarra nunca sonó tan bien por este rumbo, era garraspera de mezcal con naranja, cerveza clara y unos ochenta mil lentes de pasta de colores. The Hives y su soberbia actuación, incontestable y arrogante, nos sorbió la energía con más energía, si nos hubieran conectado un generador a esa masa de miles de personas podríamos alumbrar a la Ciudad de México entera.

Que vengan estos tiempos posmodernos, y que en 2013 hagamos de nuevo otra ciudad de la música.

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