Alicia Subterránea @ Instituto Cultural Helénico

Por Dan Honorat

“Los hombres no somos más que niños que lloriquean porque se acerca la hora irse a la cama”.

Alicia Subterránea

El matemático Charles Lutwidge Dogson, británico conocido bajo el seudónimo de Lewis Carroll en el mundo de la literatura, además de fotógrafo y lógico (vaya que si) plasmó las aventuras de una niña de nombre Alicia en 2 obras Alicia en el país de las maravillas y su secuela, Alicia a través del espejo.

Alicia Subterránea es una de las tantas versiones que se han realizado sobre esta obra los personajes y situaciones concedida por Carrol han experimentado las más diversas transformaciones esta ocasión con un estilo gótico

Prácticamente todos los géneros han rendido tributo a una historia que hace del equívoco la clave de su riqueza. Alicia y sus compañeros de aventura han pasado por todas las pruebas, porque la gran lección de la historia es que no existe una sola realidad, sino cuantas el espectador sepa inventar. Alicia Subterránea (Alice´s Adventures Underground) apareció facsimilarmente en 1886, con la grafía y los dibujos del autor. Fue su deseo que las ganancias del libro se destinaran al Hospital Infantil.

Varias generaciones de niños han aprendido con Alicia que viajar es una ocupación que exige capacidad de sorpresa y tiempo sin relojes. Alicia Subterránea nos enseña que todo descenso es un camino futuro hacia la luz; la curiosidad, una virtud que hace del conocimiento una pasión, pasaporte hacia reinos inéditos.

La propuesta de Ruíz Saviñón consiste en hacer del viaje un naufragio, y del naufragio un camino de iluminación. Quien más sabe más sufre, rezan los escritos de los sabios. Alicia se enfrenta a múltiples obstáculos en sus ritos de paso, pero cada prueba la blinda contra la mediocridad de la vida cotidiana y le devuelve, renovada, la fe en las maravillas. La historia que nos cuentan estas  imágenes de las que todos sabemos, pero al mismo tiempo es otra.

Estelarizada por Francesca Guillén, Javier Díaz Dueñas y Leonardo Mackey, con música del talentoso Juan Pablo Villa y arte de Liliana Mercenario Pomeroy, Roberto Ortiz y Priscilla Pomeroy

Dispóngase el espectador a sorprenderse en el mismo estupor con que las niñas victorianas leían esta historia interminable.

Además de su atractiva estética dark y la excelente ejecución escénica de los actores, la obra dirigida por Eduardo Ruiz Saviñón destaca como una excelente opción dentro de la nutrida oferta cultural de la Ciudad de México gracias a que propone una reflexión final bastante interesante:

La obra terminó temporada en el  Telón de Asfalto este mes de septiembre estarán en LA CAPILLA DEL INSTITUTO CULTURAL HELÉNICO estén pendientes.

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