Reportaje: México como canal y cuna de la migración (Parte II)

El otro lado de la moneda: el sur de México

Por Laura García Gálvez

“En Centroamérica dado su situación tanto política como económicamente ya para muchos no hay otra solución que abandonar su patria tal vez para siempre”… esto no sólo se queda en la canción Tres veces mojado de la banda mexicana Los Tigres del Norte, esto es la realidad que día a día impulsa a migrantes a abandonar su país. México no sólo funge como cuna de la migración a Estados Unidos, sino que de igual manera es un enorme canal de paso para los sudamericanos y caribeños que persiguen el sueño americano. Pero llegar a México no es como llegar a al país del norte, el problema no es la frontera, el verdadero calvario de los migrantes está dentro del país. Tras haber cruzado la frontera con Guatemala, el recorrido faltante es de casi 3000 kilómetros hasta Estados Unidos. De acuerdo con el Mtro. Mario Armando Vázquez, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, “de Centroamérica los migrantes provienen sobre todo de Honduras, El Salvador y Guatemala. (…) debido a la cercanía geográfica, la migración se origina principalmente desde Colombia y Ecuador.”

De igual modo, el profesor explica que una de las principales diferencias entre los migrantes mexicanos y los centro o suramericanos es que los segundos tienen la intención de quedarse e integrarse al American Way of Life, mientras que los migrantes mexicanos no. Tal vez porque, debido a la vecindad geográfica y la fortaleza de los lazos culturales, relativamente es más fácil retornar al país de origen (México). Entonces, sí van a trabajar pero no buscan tanto integrarse a la cultura anglosajona dominante. Son sus hijos los que desearán hablar inglés y se olvidarán de la herencia mexicana, buscando sí integrarse, pero luego ocurre que los nietos buscan recuperar sus raíces culturales y aprenden el español y visitan los lugares de origen de la familia en México.

La proximidad entre México y Estados Unidos es una ventaja para los nacidos en tierra azteca, como se explicaba anteriormente, sin embargo, los migrantes de otros países se enfrentan a nuevas leyes, nuevo gobierno y nueva vigilancia en México.

Los riesgos al tratar de atravesar México se viven cada día, en carreteras, en ciudades, en puentes, pero sobretodo en las vías férreas. El tren es la principal vía de transporte para quienes desean cruzar el territorio mexicano, y también es el principal riesgo de muerte. Tin Dirdamal director y productor del documental De Nadie (2005) dice que el riesgo para los migrantes que usan el tren desde el sur de México, es que pueden caer, quedar desmembrados o morir dentro por las temperaturas extremas a las exponen. Además de esto, en el mismo documental se dice que integrantes de la red vandálica de la “Mara Salvatrucha” son quienes se apoderan de los trenes, extorsionando a los migrantes, quienes por defender sus escasos recursos se enfrentan a violaciones, desmembramientos e incluso, la muerte. Existen más de 5 mil integrantes de la Mara Salva trucha en México, y entran en promedio de 25 a 50 cada día. En testimoniales de ese mismo documental se habla de la empresa Ferrosur, (mapa de la izquierda)la cual cuenta con una red de ferrocarriles que van desde el sur hasta el centro de México, y que es utilizada clandestinamente por los migrantes.

Es justo en las estaciones de Ferrosur donde los trenes son monitoreados y muchas veces saqueados por elementos de seguridad de la empresa, elementos de Migración y cuerpos policiacos convirtiendo su labor en caza de migrantes (como ocurre en Estados Unidos). Pero… ¿qué dice la ley a todo esto? De acuerdo a la Instituto Nacional de Migración en México, órgano técnico desconcentrado, dependiente de la Secretaría de Gobernación, que tiene por objeto la planeación, ejecución, control, supervisión y evaluación de los servicios migratorios (según su propio glosario); las autoridades migratorias tendrán la facultad de negar la entrada al país a extranjeros sin documentación de acuerdo al artículo 106 de la Ley General de Población. Por otra parte, en el artículo 161 de la misma ley, se dice que:

Artículo 161.- TRANSMIGRANTES.- La internación de extranjeros y extranjeras en tránsito hacia otro país, se regirá por las disposiciones siguientes:

    I. La autorización de internación se concederá hasta por treinta días improrrogables contados a partir de su expedición;

    II. No podrán cambiar de calidad o característica migratoria, y

    III. En ningún caso se autorizará la internación como transmigrante al extranjero que carezca de permiso de admisión al país hacia donde se dirige y del permiso de tránsito en los países limítrofes de la República Mexicana comprendidos en su ruta.

Es verdad que en esta ley se habla sobre las situaciones generales y obligaciones de los extranjeros que desean entrar a México, sin embargo, únicamente en el artículo 125 sección II se toca el tema del cuidado de los migrantes deportados por parte de las transportadoras, desafortunadamente el tema de derechos humanos en el resto de su trayecto es un área de oportunidad para el Instituto Nacional de Migración.

A lo largo de las últimas décadas, se han creado decenas de organizaciones no gubernamentales tanto en México, como en Estados Unidos y en países latinos en favor de los derechos humanos, igualdad ante la ley y protección de migrantes, sin embargo, es importante destacar que la solución a este problema requiere de una labor conjunta entre países emisores y, sobretodo, receptores que reformen las leyes y creen conciencia dentro de los elementos migratorios para evitar que el paso de extranjeros indocumentados se convierta en un tránsito mortal.

En conclusión…

Las bardas se hacen más grandes, los operativos más frecuentes y la tecnología se perfecciona para contener su avance. Sin embargo, la ley de la oferta y la demanda se imponen y los ríos de migrantes latinos en busca de empleo no dejan de fluir a los Estados Unidos. (Letras Libres, 2012)

 

Lo que hasta ahora se había conocido como el “sueño americano” va más allá del simple hecho de cruzar la frontera, lleva consigo arrastrando anhelos, sueños y aspiraciones de vida que los gobiernos en México y en el resto de los países latinos no son capaces de dar a toda su población. Sin embargo, enfrentados a la realidad es difícil y decepcionante descubrir que Estados Unidos tampoco ofrece calidad de vida con los billetes verdes. La migración no es un problema de los países del sur, es una cuestión de equilibrio social y política desenfrenada en la que los derechos humanos y de movilidad se están pisoteando por una constante caza de seres humanos. De igual modo, es completamente incongruente ver cómo México pide protección para sus migrantes y en el sur el gobierno no está haciendo nada ante una situación de violencia y muerte para los migrantes de Centro y Suramérica. Organizaciones no gubernamentales, como Casas de Migrantes, son refugios que han dado lugar para esas personas

De igual modo, los gobiernos no reconocen abiertamente que el empleo de los migrantes indocumentados es parte elemental en la base de la economía de los países, gracias a las labores domésticas, de construcción, de higiene, entre otras.

Más que buscar culpables ante una ola de migrantes en búsqueda de un mejor estilo de vida, hay que tomar con las dos manos el reto de construir mejores sociedades, de reformar las leyes de migración y de dialogar mediante la diplomacia en favor de la mayoría de la población.

Creo que nadie merecemos un trato así. en la cárcel, no se sufre violencia física, pero si mucha psicológica pues las cadenas son un exceso, además el tiempo en espera en esos cuartos llenos de gente, fríos y sin ningún motivo justificable no se valen, los desayunos a las 3 am, las comidas a las 11 y las cenas a las 4 , todo es para que no volvamos, pero hay gente q a pasar de eso lo intente muchas veces…Magda Sandoval (2012)

Agradecimientos especiales a:

  • Roberto Trejo Reyes
  • Master Mario Armando Vázquez
  • Adrián Sánchez Cosío
  • María José Juárez
  • Licenciado José Emilio Bencosme
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