Primera parte: México como canal y cuna de la migración

Por Laura García Gálvez

Atravesar una línea divisoria requiere de un esfuerzo intelectual, un conocimiento de que las naciones tienen puertas que se abren y se cierran; una idea fija de que un país, cualquiera que éste sea, se guarda el derecho de admisión a sus jardines y podría echarlo de ellos a la primera provocación.

Luis Humberto Crosthwaite

México es un país localizado en América que colinda al norte con Estados Unidos, al sur con Guatemala y Belice, al este con el Océano Pacífico y al oeste con el Golfo de México. Su extensión territorial asciende a casi 2 millones de kilómetros cuadrados, mientras que de superficie marítima son más de 5 millones.

Por cuestiones geopolíticas y de idioma, México es considerado como parte de América Latina y el Caribe, a pesar de colindar al norte con EUA. Es precisamente aquí donde nace la razón de ser de uno de los problemas sociales y económicos más grandes a los que se ha enfrentado esta nación en las últimas décadas: la migración.

Pero, ¿qué es la migración?

Según el Consejo Nacional de Población en México, la palabra migración se refiere al “desplazamiento de personas que cambian su residencia habitual desde una unidad político-administrativa hacia otra, o que se mudan de un país hacia otro, en un periodo determinado”.

El fenómeno migratorio tiene sus orígenes desde la década de los 50’s cuando la población latina en Estados Unidos apenas era el 1% del total, sin embargo, a partir de 1990 y hasta 2000 el movimiento de ciudadanos latinoamericanos hacia el país del norte comenzó a ser mucho más notorio. Según Maritza Caicedo, investigadora de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de México, “de acuerdo con los datos censales estadounidenses, en 1970 la cantidad de inmigrantes de la región no alcanzaba los dos millones, mientras que en el año 2000 superó los 16 millones.”

La idea del “sueño americano” fue tomando fuerza gradualmente, sobre todo entre la población masculina de zonas marginadas o con pobreza extrema de Latinoamérica, quienes decidían emigrar hacia el norte en búsqueda de un mejor trabajo y, por consiguiente, un mejor estilo de vida. Sin embargo, la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos de 1965 ha impedido la entrada de forma legal a estos extranjeros. Investigadores en Ciencias Sociales y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro, en México, coinciden que a pesar de que la población migrante se enfrentaba a este tipo de prohibiciones, factores como la seguridad, la salud, el empleo, y sobre todo cuestiones económicas se convierten en elementos impulsores para el desplazamiento hacia otro país.

En México, como cuna potencial de la migración, no es coincidencia que los estados con mayores índices de pobreza y rezago social sean los que registren un mayor número de migrantes en Estados Unidos. Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Puebla y Oaxaca son los principales estados de México con población migrante ilegal. De igual modo, entidades como Hidalgo, Estado de México y Chiapas reportan también movimiento migratorio aunque a menor escala. En el siguiente mapa se visualizan las regiones con mayor número de indocumentados en Estados Unidos.

Magda Sandoval, una joven de 21 años del estado de Hidalgo, quien este año intentó cruzar la frontera hacia Estados Unido nos contó su experiencia desde la forma en que planeó abandonar su hogar y emprender su viaje, hasta el momento en que fue deportada a México. Cuando le preguntamos ¿porqué había intentado cruzar?, ella respondió: “para tener en México mi propio negocio, luego mi casa y después hasta un carro, tener una vida más cómoda. He visto cómo han trabajado mis padres, me ha tocado trabajar con ello y se que la vida laboral aquí en México no es fácil, por más que uno se esfuerza no se consiguen tan fácilmente las cosas”.

¿Y por dónde se llega a los Estados Unidos?

Sabías que…

El término mojado hace referencia a los migrantes indocumentados que han tratado de llegar a Estados Unidos a través del Río Bravo. Existe la teoría de que el término fue utilizado por primera vez por el New York Times en 1920, sin embargo, esto no se ha confirmado. En la actualidad la palabra “mojado” es usada despectivamente al referirse a los indocumentados por los norteamericanos.

Tijuana (Baja California), Ciudad Juárez (Chihuahua), Piedras Negras (Coahuila) y Nuevo Laredo (Tamaulipas) son las principales ciudades mexicanas fronterizas por donde miles de migrantes intentar entrar a territorio norteamericano cada año, a pesar de las condiciones inhumanas a las que se pueden enfrentar. En las últimas décadas, se han registrado miles de casos de personas que mueren al tratar de cruzar el desierto de Sonora que llega hasta Arizona; de acuerdo con una investigación de la televisora norteamericana Univisión, sólo en 2011 se encontraron 193 cadáveres en ese desierto. Sin embargo, esa no es la única opción que tienen los migrantes, por otro lado, se encuentra el Río Bravo (o Río Mayor), una frontera natural entre México y Estados Unidos, que cada año ve morir a decenas de migrantes que son llevados por la corriente al querer alcanzar el sueño americano.  Otra alternativa, y quizá igual de riesgosa que las anteriores es tratar de cruzar por medio de puentes o carreteras internacionales como ciudadanos legalizados. Este camino, que aunque parece más sencillo, es una opción sólo para aquellos que tienen la posibilidad de pagar a los llamados “coyotes” (nombre coloquial adoptado para las personas que trafican con migrantes indocumentados), además de seguir arriesgando la vida.

Adentrados en la entrevista, Magda narró cómo llegó a la frontera de Cuidad Juárez, donde ya la esperaba una mujer para ayudarle a cruzar hacia El Paso, Texas, con documentación de otra persona. “El coyote llegó como cinco horas después que yo, platicamos, me tomó una fotografía sólo de cara y dijo que en cuanto consiguiera una visa con rasgos similares a los míos volvería. Dos días después volvió con tres visas; compararon y se decidieron por una. Me dio todos los datos que debía memorizar, los leí y comencé a estudiarlos. Después subimos a su auto la señora, él y yo, dijo que iríamos a ver cómo estaba el movimiento en el puente (…) hay muchas personas en Juárez que rentan sus visas por 5000 pesos o hasta por menos, y las que él traía eran verdaderas.”

Pero el paso fue muy complicado para ella. Magda nos cuenta que al haber llegado a migración durante su paso a Estados Unidos, el personal a cargo descubrió el fraude en su visa. Magda fue detenida. Trece días duró su encierro en cárceles estadounidenses, rodeada de otras mujeres con delitos similares o más graves, con historias desgarradoras, mujeres que quizá nunca podrán volver a sus países, pero con el mismo sueño de llegar a la nación más poderosa del mundo.

Después de dos presentaciones ante el juez y tras haberse autodeclarado culpable de tratar ingresar ilegalmente a los Estados Unidos de Norteamérica, migración mexicana llegó por Magda. “Migración mexicana – cuenta – sólo me dio un boleto que canjearía en una de las terminales para regresar a Tepeji (Hidalgo) con el 50% de descuento en mi pasaje. Me ofrecieron un agua y eso fue todo.”

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