Crónica de Judíos

Por AleBravo

Como seguramente todos sabrán, acaba de terminar Semana Santa y este año tuve la oportunidad de vivir una experiencia completamente diferente a las que había tenido los años anteriores.

Cabe destacar que no soy una persona muy religiosa, por lo que no es común que me pare en una Iglesia durante esta semana del año. Probablemente muchos de ustedes ya han estado en Procesiones y Vía Crucis pero para ser sincera yo no. Bueno, creo que en mis recuerdos hay algo parecido a una Procesión a la que me llevaron mis papás cuando era muy pequeña, pero todo lo que recuerdo es muy borroso así que no cuenta.

Este año me fui con mis papás a Malinalco, un Pueblo Mágico que jamás había visitado, pero que sin embargo tenía muchas ganas de conocer. Llegamos el jueves y lo primero que hicimos al entrar a este hermoso pueblo fue llegar al hotel Jardín Villas Malinalco, un sitio no muy lujoso, pero ideal si vas en bola y quieres que el hospedaje no te salga en un ojo de la cara.

Ese mismo día fuimos al Zócalo, que por cierto está repleto de puestos de artesanías y de comida, y todo iba bien hasta que escuche trompetazos. Sabía que iba a ver a los “Judíos” llegando a Malinalco, pero nunca me imagine que fueran tantos. Los que me encontré ese día caminando en la plaza no eran ni la mitad de los que vería al otro día, pero bueno, eso ahorita se los cuento.

Fuimos a comer y de ahí nos pasamos al Ex Convento del Divino Salvador, solamente conocí el templo, pero la verdad me quedé con muchas ganas de conocer el interior del Ex Convento, el cuál está decorado con pinturas murales creadas por los indígenas hace cientos de años.

Ese día definitivamente lo que más me gustó fue pasar un rato escuchando las batucadas que se organizaban en las calles. Definitivamente soy una amante de las batucadas.

Al otro día fui testigo del Vía Crucis. Jamás en mi vida me imaginé ver tantos hombres disfrazados de Judíos caminando, ondeando banderas, haciendo sonar la trompeta y muchos de ellos cabalgando en el atrio del Ex Convento.

Los sonidos que invadieron el lugar eran miles, desde niños jugando hasta caballos relinchando. Cuando nos sentimos lo suficientemente atarantados por los trompetazos como para alejarnos de ese lugar, fuimos a conocer la Casa de Cultura.

Al otro día conocimos otros dos lugares que es indispensable visitar cuando vas a este Pueblo Mágico, el Museo Universitario Dr. Luis Mario Schneider y la Zona Arqueológica de Cuauhtinchan. El primero es un museo en el cual se puede aprender acerca de todos los aspectos de Malinalco, desde la historia, su formación, flora y fauna, etc.

La Zona Arqueológica está aproximadamente a 400 escalones del nivel del pueblo. Suena bastante, pero la verdad es que si estás acostumbrado a caminar aunque sea un poco no resulta tan pesada la subida.

Cuando llegué a la cima me encontré con varias construcciones, de las cuales, la más importante es el Cuauhcalli, una pirámide que fue labrada directamente en la montaña. Ahí era dónde se ordenaban los Guerreros Águila y Jaguar.

Lo más interesante de todo fue la plática que nos dio un señor conocido como Martín, de pelo largo que todo el tiempo está tocando una caracola para convocar gente. Si van en fin de semana lo van a encontrar ahí y definitivamente tienen que escucharlo, ya que la manera en la que relata la historia de Malinalco y de nuestros antepasados es impresionante.

Espero que puedan ir a Malinalco y lo disfruten tanto o más que yo.

¡Sean Felices!

Make Love Not War

Véanme en http://www.youtube.com/AleBravo69

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