Los Juegos del Hambre

Por Cynthia Garrido

Los Juegos del Hambre, una película acerca de un mundo futurista en el que dos jóvenes, una mujer y un hombre, son escogidos para representar a cada uno de los 12 distritos en un juego en el que solamente una persona sobrevivirá. La sociedad está más que pendiente de lo que sucede, hay cámaras por doquier viendo cómo se matan unos a otros los participantes y hasta pueden patrocinar ciertas cosas de cada jugador.

¿Les suena conocido? A mí sí, la película, que por cierto, me gustó bastante y la recomiendo ampliamente a pesar de que el inicio me pareció un poco lento y la edición un tanto sobrada. El guión es bueno, no hablaré de los libros y la adaptación porque no los he leído, aunque ganas no me faltan.

A mí no me pareció tan futurista, más bien me sonó a una interpretación exagerada, metafórica si quieren, de nuestra realidad actual. El morbo, la violencia, la competencia y la lana mueven nuestro día a día, y si no me creen, tan solo enciendan sus televisiones por una horita, naveguen por los canales nacionales o de paga, les aseguro que encontrarán de todo.

La reality tv alimenta constantemente nuestro morbo y cada día hay mayor oferta de ella en la programación. Ver gente encerrada en una casa, atrapada en una isla, o en cualquier situación de confinación rodeados de cámaras y bajo las más estresantes situaciones nos encanta. Los Juegos del Hambre muestra muy bien lo anterior, entonces ¿en dónde queda la raya, el límite de lo que está bien y lo que no lo está?

En este mundo actual, Los Juegos del Hambre, no me suena a una película de ficción cien por ciento irreal, más bien se siente como un espejo de la realidad, uno exagerado como los de la casa de la risa sí, pero eso no significa que no refleja lo que somos y peor aún, lo que podemos llegar a ser.

Si no la han visto, no sé qué esperan, yo ya hasta me compraré los libros porque dicen que la adaptación fue muy diferente, así que habrá que ver y ya les contaré. Esta promete ser la nueva saga que mueva a la gente al cine, claro está que las comparaciones con la saga de Crepúsculo no tienen mucho lugar. Los Juegos del Hambre son para otro tipo de audiencia, así que no veremos las salas repletas de preadolescentes.

Así que piensen bien en qué consumen en su tele es más, consuman de todo pero ¿con qué se van a quedar de cada minuto que vean? Mejor pensemos eso. Ya saben queridos Topos, si tienen tele, pues ahí la ven, y si no, mejor vayan al cine que hay muchos estrenos y ya se viene el verano lleno de expectativa y magia cinematográfica.

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