Hemofilia, ¿enemigo Interno de Rusia?

Por Araceli Bustos

Foto por Pedro J Pacheco

La revolución rusa de 1917 con sus dos etapas, febrero y octubre culmina con la caída del zarismo y la toma del poder por los bolcheviques. El último Zar, Nicolas II fue asesinado junto con toda su familia después de pasar un tiempo bajo custodia de los revolucionarios. Diversos nombres resuenan en este hecho histórico: Lenin, Rasputín, la zarina Alejandra, entre otros que por supuesto no seguiremos mencionando ya que no es clase de historia (Dios me libre de ser tan aburrida). Pero a mí me interesa un nombre más, que no es persona, pero que desde adentro destruyó a la Rusia zarista, la hizo susceptible y dejó paso libre a la insurrección: Hemofilia.

La reina Victoria era portadora de esta enfermedad, la heredó a sus descendientes (exacto, la realeza Europea), entre ellos su nieta la zarina Alejandra, madre de Alexei, quien fue hemofílico. Pero qué extraño resulta pensar en que Alexei estuviera enfermo mientras que Alejandra y Victoria estaban aparentemente sanas. ¿Qué tiene esta enfermedad contra los hombres? Está bien, se los confesaré, todo salió de un hechizo femenino en venganza de… ok no, me proyecté. La verdad es que es una situación genética, un patrón de herencia sexual.  Todos tenemos 23 cromosomas en pares, información repetida por aquello de que uno no sirva; pero el cromosoma 23, el sexual, presenta una excepción en los hombres (sí, lamento decirles, son el vaso débil) ya que son XY, el X no está repetido como en las niñas XX. Así que si su X sale fallado no hay para dónde hacerse, la enfermedad se presentará, en cambio en las mujeres necesitan estar los dos X mal para presentar la enfermedad –que se lo hereden mamá y papá–. En el cromosoma X se encuentra la información para hacer algunas de las proteínas importantes en la coagulación; quienes estén cerca del área de la salud habrán escuchado de la dichosa cascada de la coagulación, que no es más que un sistema de activación en cadena hasta llegar a la molécula que hace la red (el coágulo). A los que participan en esta cascada se les conoce como factores, y el factor VIII, IX y XI son los responsables de la Hemofilia A, B y C, respectivamente. Cuando estos se encuentran mutados la enfermedad aparece. En muchos casos se identifica desde el nacimiento porque el cordón umbilical no deja de sangrar y desde ese momento la vida del niño y su familia gira en torno a la hemofilia. Una simple caída puede ser mortal para estas personas… Y eso le pasó a Alexei y Rusia.

Alexei era hemofílico y tenía unos padres muy amorosos que le entregaron su completa atención, buscaron hasta por debajo de las piedras darle la mejor vida, incluso metieron en su casa y le dieron toda su confianza al único que pudo “controlar” la enfermedad de Alexei, Rasputín. No había decisión que el Zar tomara que no pasara por el escrutinio de este personaje tan odiado por el pueblo ruso, las malas decisiones de Nicolas II no eran más que consecuencia de la poca concentración en los asuntos de estado y la manipulación de la zarina influenciada por Rasputín. Un verdadero embrollo que sólo llevo a la caída del zarismo, el dominio de los Bolcheviques y la muerte del último Zar. Alexei formó parte de la última generación hemofílica de la realeza, ¿o no?

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