Del amor y las épocas.

Por Lucía Bolivar

He decidido seguir la corriente de las festividades. En artículos anteriores he hablado de que es posible morir de amor, de tradiciones peculiares en países como Alemania, y hasta de la poligamia.

Así que hoy les hablaré del amor, de cómo podrán cambiar las épocas, las personas, la mentalidad de lo que es correcto y lo que no, pero un así, la esencia de la humanidad permanece inalterable.

Los celos, la pasión, la traición, la infidelidad y demás derivaciones del romance están a la orden del día desde el inicio de los tiempos. Tomemos por ejemplo la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, que data del siglo XVII, cuando dice “¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata ofende y la que es fácil enfada?” Dilema que persiste en la sociedad de nuestros días respecto al eterno juego del pretender de los hombres y el “hacerse del rogar de las mujeres”, ¿A poco no?. Yo por eso siempre la cito en el verso que dice “Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis”.

En la famosísima novela de Lo que el viento se llevó, ambientada en los 1860’s de la Guerra de Secesión estadounidense, Scarlett se enamora del único hombre que no cae rendido a sus pies, lo mismo que Lynn Sommers en Retrato en Sepia, también ambientada en el siglo XIX.

En La Sombra del Viento ya en el siglo XX, y que se desarrolla en Barcelona, el protagonista se enamora de una mujer que antes molestara y de la que se sintiera secretamente atemorizado. Ni que decir del amor prohibido que siente Tita por su cuñado en Como agua para chocolate, desarrollada en época de la revolución mexicana.

Por otro lado, la gente ya no manda cartas de amor, pero compra tarjetas con frases románticas o cómicas, y manda emails, pero yo creo que aunque el contenido sea similar, nada como recibir algo del puño y letra de esa persona especial. Así que yo les recomiendo inspirarse y dejar volar su imaginación.

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