De héroes a villanos

Por Daniel Velasco Fabila

En los campos empastados, los diamantes, canchas de arcilla, cuadriláteros, pistas de hielo y otras tantas superficies solemos ser testigos de acciones que descansarán permanentemente en nuestra memoria, ya que las protagonizan seres que por un instante dejaron de ser humanos para transformarse en héroes que forjaron historias dignas de una epopeya, y que a veces nos hacen recordar algunas narraciones mitológicas o literarias: como el triunfo de Perseo sobre Medusa, el ingenio de Odiseo para vencer al cíclope sólo por mencionar ejemplos.

Sin embargo, hay ocasiones en que esos personajes cometen errores que alteran para siempre su carrera y que dejan una huella que mancha significativamente las glorias y triunfos que alguna vez obtuvieron. Más allá de cuál sea la causa de esos errores, la consecuencia suele ser enfrentar un proceso judicial por cargos denigrantes para cualquier persona, pero más para un deportista: homicidio, plagio, maltrato de animales, narcotráfico, entro otros.

El último ejemplo de estos infames casos tuvo lugar hace apenas unos cuantos días cuando se dio a conocer la detención de Omar “El Gato” Ortiz por presunta vinculación con un grupo de secuestradores que a su vez pertenecían a una célula del Cártel del Golfo. Los cargos que Ortiz enfrenta podrían acarrearle una sentencia de hasta 50 años de prisión. La carrera de un buen portero, que incluso alguna vez portó la camiseta de la Selección Mexicana, quedará enterrada en el olvido.

Pero Ortiz no ha sido el único caso en el que un deportista echa a perder su vida y su carrera por pagar con pena corporal sus acciones. Otro caso conocido es el del cerrador venezolano de MLB, Ugeth Urbina, quien luego de alcanzar la cima al conseguir la Serie Mundial de 2003 con los Florida Marlins, fue sentenciado a 14 años de prisión por intento de homicidio de 5 obreros quienes le habrían robado un arma de fuego. Actualmente, el pelotero cumple su sentencia en la prisión Los Teques, a las afueras de Caracas.

Otro sonado ejemplo (aunque en términos de tiempo de la sentencia no fue tan prolongado como los casos anteriores) lo dio el ahora mariscal de campo de los Philadelphia Eagles, Michael Vick, quien en diciembre de 2007 fue sentenciado a cumplir 23 meses de cárcel en la Prisión Federal de Leavenworth, Washington tras declararse culpable de organizar peleas de perros. Luego de salir de prisión, Vick debió esperar 9 meses para que la NFL levantara la suspensión contra su persona y así poder jugar nuevamente.

Así mismo, este mismo deporte fue testigo de cómo una de las máximas figuras de su historia protagonizó uno de los escándalos deportivos más vistos. En 1994, O.J. Simpson fue acusado de asesinar a su ex esposa Nicole Brown y su amigo Ronald Goldman. El 17 de junio de 1994, día en que debería entregarse a la policía, subió a una camioneta Ford Bronco de color blanco para comenzar una de las persecuciones policiales de mayor audiencia en los Estados Unidos. Finalmente, en octubre de 1995 fue encontrado inocente de los dos cargos por homicidio.

En 2007, O.J. Simpson fue acusado de irrumpir en un casino de Las Vegas y robar diversos artículos deportivos a mano armada. Por si fuera poco, también fue acusado de secuestro y asociación delictuosa. En octubre de ese año, Simpson fue sentenciado a 33 años de prisión con posibilidad de libertad condicional luego e cumplir al menos 9 años de su sentencia. Actualmente, O.J. Simpson está recluído en el Centro Correccional Lovelock, Nevada.

Cada uno de estos casos genera más preguntas que respuestas. Para muchos de nosotros resulta difícil entender qué mas podría querer una figura como ellos si aparentemente poseen todo lo que alguien podría desear. ¿Dinero? Es poco probable ése sea el motivo, ya que los sueldos que percibían o perciben no son nada despreciables. Sin embargo, también nos olvidamos que al igual que nosotros, son personas que forjan su destino. Lamentablemente para ellos, sus equivocaciones tuvieron repercusiones de graves proporciones, convirtiéndolos de héroes a vilanos.

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