El fin de año y la pirámide de los Nichos

por Lucía Bolivar 

El 2011 esta por acabar (acabó) y no sé para ustedes mis estimados lectores, pero para mí ha sido un año de muchísimos y muy gratificantes cambios. Espero de todo corazón que en el shishito (entiéndase poquito en tabasqueño) de año que nos queda se la pasen excelente.

Así que para despedir el año quiero contarles de algo muy mexicano, que es el Tajín y la pirámide de los Nichos, que es una de las más grandes creaciones arquitectónicas del México antiguo, pues jústamente es en esta pirámide es posible contar trescientos sesenta y cinco nichos, uno por cada día del año, en los cuales se observa a lo largo del año un efecto decorativo de luces y sombras.

Recuerdo cuando lo visite, tenía unos 16 años y me asombró, me pasé horas entre las pirámides y demás vestigios, tomé fotos y me sentí muy orgullosa de mis raíces.

Esta pirámide tiene siete plataformas superpuestas en forma escalonada y en el lado norte tiene una escalinata para la subir a la cúspide. El sistema constructivo del edificio consiste de un núcleo desde el que arranca cada cuerpo, en su interior hay un tiro de catorce metros de longitud.

Los invito, si no lo han hecho, a que visiten Tajín, puede ser una de sus metas para el próximo año. Se encuentra en Veracruz, cerca del pueblo de Papantla, donde al acercarse a él, los inunda un inmenso aroma a vainilla.

 

Se cree que fue la capital del imperio Totonaca y que en este lenguaje significa “Lugar del Trueno”.

 

Así que mis queridos lectores, si lo visitan, pues ahí me cuentan que les pareció.

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