Dicen que murió de frío, yo se que murió de amor

Por Lucía Bolivar

Dicen que murió de frío, yo se que murió de amor” Enuncia el poema después hecho canción llamado La niña de Guatemala que aprendí en la secundaria para un concurso de declamación. Estoy segura que muchos de ustedes han leído de fenómenos así, o los han visto en películas, como en el final de Pídele al tiempo que vuelva (Somewhere in time) de los 80’s donde Christopher Reeve se deja morir para poder reencontrarse con su amada.

Pues bien, gracias a la ciencia, ahora podríamos decir que ambos personajes murieron del Síndrome de Takotsubo o discinesia apical idiopática, lo sé no suena igual de romántico, pero al menos ahora podemos decir que es tan real, que está siendo investigado en el campo de la medicina por científicos de todo el mundo.

Así que les compartiré lo que aprendí del Síndrome de Takotsubo.

Sus síntomas son idénticos a los del infarto, dolor de pecho, fatiga excesiva, ahogo y falta de aire ya que produce una insuficiencia cardíaca, pero con las arterias coronarias normales. Puede provocar la muerte si no es tratado a tiempo.

De acuerdo al especialista en estrés Daniel López Rosetti “Está demostrado que las emociones de orden negativo generan alteraciones en las arterias transitorias, que son las que habitualmente se tapan provocando los infartos, pero en estos casos lo que se produce es una contracción que también impide el paso de la sangre oxigenada con el mismo efecto”.

Y claro, lo padecen más las mujeres, sobre todo después de los 50 años, que representan entre el 80 y el 90% de los casos, con eso de que somos más sentimentales.

En fin mis estimados lectores, espero nunca lleguen a padecer este síndrome.

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