Adios Joe. ¿Adios boxeo?

Daniel Velasco Fabila

Hace tan sólo unos días el boxeo mundial perdió a uno de sus más grandes exponentes de la historia. Campeón olímpico de peso completo en 1964, protagonista de la “Pelea del Siglo”, primer hombre en derrotar a Muhammad Alí y también protagonizó una de las más grandes trilogías que el pugilismo haya visto jamás. Ese era Joe Frazier.

Smoking Joe, como era conocido, fue derrotado por primera vez el 22 de enero de 1973, por otro fenómeno del pugilismo, y que curiosamente también se colgó la medalla dorada de peso completo en unos Juegos Olímpicos (1968), Big  George Foreman.

Sin embargo, más allá de la grandeza que Joe Frazier alcanzó como peleador, formó parte de la época dorada de los grandes pesos del boxeo, así como de la época romántica de este deporte, en la que, si bien ya era un negocio, las batallas épicas, que se convertían en trilogías,  no se decidían más allá del ring.  El deporte se dignificaba al ver guerreros entregarse al máximo , y  que los resultados al final de las peleas eran incuestionables. Por ejemplo, aquella épica remontada en las tarjetas que logró Frazier contra Ali en la primera edición de sus enfrentamientos. O la revancha que ganara Ali por decisión unánime.

Hoy, parece que esos tiempos no existen más y que se antepone el beneficio económico al deportivo sin importar cuánto se perjudique el espectáculo. Para muestra hace falta un botón, o mejor dicho, tres botones llamados Márquez-Pacquiao. Una vez: yo diría decisión salomónica. La segunda, polémica. Pero la tercera, creo que no deja lugar a dudas de que los promotores que buscan encausar el entorno para enfrentar a Pacquiao con Mayweather, incidieron en la decisión de los jueces para otorgarle una inmerecida victoria a Pacquiao.

La carrera de Pacquiao es memorable,  es incuestionablemente uno de los mejores de todos los tiempos. Por ello, no necesita de ningún tipo de ayuda para mostrar su calidad como pugilista, ni para obtener victorias. Cierto, es un deporte de apreciación, pero cuando la apreciación de miles de personas es tan dispar a la observada por los jueces, únicamente perjudica al deporte de los puños.

Lástima Juan Manuel, extrañaremos, a Smoking Joe, pero más, los tiempos de dorados del boxeo.

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