Del paganismo a la cristiandad

Por Lucía Bolivar

“Hijita, no te disfraces ni celebres eso del Halloween porque es del Diablo” me dijo mi abuelita hace unos días que pase a saludarla y contarle que es de mi vida. “Si abuelita” le dije, aunque ya tenía un sexy disfraz de demonio que al final termino usando mi hermana porque mis planes se cancelaron.

Hoy en día en nuestro país se celebra el Halloween, festividad producto de la influencia estadounidense y que tiene su origen un ritual pagano, específicamente celta, llamado Samhain en el que se celebraba el fin de la temporada de la cosecha y que por fechas coincide con la celebración heredada de nuestros ancestros del Día de Muertos, una de las pocas que la Iglesia no logró disolver y optó mejor por absorber y volver cristiana para no perder a sus fieles.

Aunque ambas hacen referencia a la muerte, me parece mucho más compleja, interesante y tradicionalista la nuestra. Me pregunto cuántos de ustedes han hecho un altar de muertos o conocen sus elementos o cuantos han elaborado papel picado, tristemente creo que menos que los que han ido a una fiesta de disfraces.

Claro que es muy divertido, no lo niego, disfrazarse y salir a divertirse, pero realmente una fiesta de disfraces la puedes hacer en cualquier momento. Yo en lo personal, las disfruto mucho, pero he de confesar que también me gusta mucho ver los altares de muertos con la originalidad y sazón que cada quien les pone, reírme al leer las calaveritas, escuchar historias de las vidas de los difuntos, etc. En ocasiones así me pongo mas a pensar en otras épocas y en como algunas cosas han cambiado tanto, y por otro lado, algunas otras siguen exactamente igual.

Yo no creo que aunque el origen de estas festividades sea pagano, blasfemo, etc atraiga a entidades malignas ni nada de eso, después de todo, cada quien sabe lo que tiene en su corazón.

Así que disfrácense, pongan su altar, escriban calaveritas, visiten a sus difuntos, y ya luego me cuentan que tal se la pasaron.

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