Identidad

Por Dan Honorat

Sentado afuera del metro esperando a que llegara la hora de irme, me sorprendió (nuevamente) la variedad de personas que pasaban, desde familias con sus hijos, gente occidental, caucásica y hasta payasos. A estas alturas, en este tipo de modelo aplicado a la sociedad ¿En qué punto somos iguales? ¿En qué punto somos diferentes?

La sociedad

En un primer nivel todos somos iguales, todos poseemos las mismas características habilidades e incluso aptitudes pero la notoriedad abrumadora de la identidad se confunde mucho con las del segundo nivel, he ahí donde nuestras diferencias se hacen ideológicas, físicas e incluso raciales.

He ahí cuando las diferencias se basan en impactos sociales segmentados que no toman en cuenta este primer nivel del cual pertenecemos sin que ningún otra verdad absoluta pueda entrometerse todos somos HUMANOS.

Cambios

De ahí en cuenta, nuestro hábitat a nivel animal goza de diferentes características al de los demás llámese colonia, delegación, estado, municipio o comunidad.

Resulta un tanto extraño delimitar un territorio “animal” al fin de dar una nacionalidad, pero esto  nos brinda un diferente tipo de vida al de las demás delimitaciones.

Idiosincrasia

Los paradigmas de contar con diferentes infiernos, paraísos y dioses nos acerca un poco al contexto jurídico de un país es decir las contradicciones de los paradigmas y las leyes nos ubican hacia dónde va nuestra sociedad.

Nuevamente otro parte aguas nos regresa al principio de estas obviedades, las convierten en diferencias subjetivas y ambiguas llegamos al “Contrato Social

Una bandera habla de la unidad de las personas, independientemente de que las diferencia estas manejan algo en común llámese posibilidades o en si las mismas variables de vida.

Hace falta asumir una verdadera identidad para poder festejar a nuestra patria.

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