Si yo pudiera viviría en otra época… no lo haría.

Por Cynthia Garrido

 

Woody Allen

Quiero que esta vez hablemos de una película que me pareció muy especial, no sé qué fue, si la película en realidad, la compañía o mi estado emocional (también hablaremos de eso mis topos). Medianoche en París (Midnight in Paris), la última entrega de Woody Allen, muy típica de él ¿Quién no ha soñado con ir a París y vivir una aventura romántica? No sé ustedes, pero yo no la viví, eso sí me enamoré de la ciudad, ¿y quién no ha deseado vivir en una época diferente? Creo que todos lo hemos hecho.

Medianoche en París es acerca de Gil (Owen Wilson), un guionista hollywoodense con la fantasía de vivir en Paris, viaja a esta ciudad con su prometida Inés (Rachel McAdams) y sus suegros. Buscando la aventura parisina, Gil se separa de sus suegros para descubrir que a la medianoche pasa frente a él un coche al que lo invitan a subirse unos personajes muy curiosos. Y es así como de la mano de  F. Scott Fitzgerald, Cole Porter, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel y otros más descubriría lo que realmente quiere de la vida al viajar en el tiempo a la época en la que estos artistas definían el arte y la vida parisina.

Este gran protagonista encarnado por Owen Wilson, quien no se sale tanto de su rango como actor aunque se nota el esfuerzo y la dirección de Woody Allen. Gil nos enseña que siempre miramos al pasado para construirnos y que todos hemos deseado alguna vez vivir en una época diferente, sin embargo la nuestra cuenta con  muchas cosas que nos hacen quienes somos y que el presente es lo más preciado que podemos tener.

Entre tintes de comedia, romance, drama y mucho humor a la Woody Allen aprendemos mucho, así que corran a ver esta película. Si no se sienten en el mood, vayan a ver el relanzamiento del Rey León o quédense en casa gocen de Los Puentes de Madison, una película que en lo particular me parece apasionante y me ha enseñado que el amor no es lo que pensamos y nunca como lo esperamos, el amor puede llegar de la manera menos esperada, en el momento menos indicado y sentirse como nunca.

Topos, me queda sólo un tema pendiente, el estado emocional que mencioné más arriba, y es que me pareció interesante lo que sentí viendo Medianoche en París. Debe haber sido el cómo me sentía, y entonces llegué a la conclusión de que hay que ver las películas muchas veces, al menos las que nos gustan o esas que nos dejan dudas, porque ver Los Puentes de Madison estando enamorado no es lo mismo que verla en un día lluvioso solo y con el corazón hecho pedazos. Así que vean muchas veces sus películas, siempre tendrán algo nuevo qué enseñarles y algo nuevo que haga que les guste aún más.

Ya saben topos, si tienen tele pues ahí se ven… si van al cine qué mejor y por favor, no vean los VMA’s con mucha emoción. Espero en la próxima edición hablar un poquitín de esto último, aunque no me dan muchas ganas.

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