La realidad deportiva en México: Antítesis cantinflesca.

Por Daniel Velasco Fabila

 

Luego de meditar un poco sobre el desarrollo deportivo en México, he llegado a la conclusión de que, en su mayoría, las instituciones,  los dirigentes y el entorno que los envuelve son parte (en mayor o menor medida) de una expresión degenerada de un estilo de vida cantinflesco. Dicho con todo respeto para el difunto Mario Moreno.

En sus personajes, Mario Moreno reflejaba la realidad de muchos mexicanos, pues solían ser en su mayoría personas de escasos recursos económicos y educacionales, pero que a pesar de las precarias condiciones de su realidad cotidiana, poseían un gran entusiasmo y buen humor que les servía como refugio para encarar la jornada.

A través una forma jocosa e incoherente de hablar, lograban vencer las diferentes adversidades que el destino les presentaba. Además,  las soluciones que Diógenes Bravo, Fidencio Barrenillo, Inocencio Prieto y Calvo, entre otros, encontraban para cada uno de sus problemas, no sólo los beneficiaban a ellos, sino también a gente que, de una u otra forma, requería un poco de esa “felicidad”, la cual podía ser representada desde una pelota hasta compartir el hallazgo de una mina de plata.

“No quiero tener mucho dinero, quiero un mundo en que reine la amistad, no quiero ser un héroe del deporte, tan sólo tu amigo de verdad” Así decía un verso de la canción introductoria a una caricatura  llamada: Cantinflas y sus Amigos. Sin embargo, la coherencia esta forma de ver la vida, muy particular del personaje, dista mucho de lo que acontece en el panorama deportivo mexicano.

Aquí no encontraremos al Prof. Sócrates García, al Padre Sebastián  ni mucho menos al Cabo Cantinflas, sino a Decio De María, Justino Compeán, Felipe Muñoz,  y algunos otros nombres que han pasado por estas instituciones como Jorge Toussaint y Mario Vázquez Raña.

A diferencia de los personajes interpretados por Don Mario,  estos “muchachos” suelen tener los recursos, económicos, educacionales y/o administrativos para fortalecer las disciplinas y dar solución a muchas carencias de las mismas. Pero la codicia, la corrupción y el deseo de poder son el freno de mano que ha tenido estancado al deporte mexicano por varios años.

El discurso utilizado por los dirigentes no suele ser muy coherente que digamos, al menos en la mayoría de las ocasiones; y en ese sentido, ésta es una similitud que existe entre los personajes de Cantinflas y los dirigentes de nuestro deporte. No obstante, la principal diferencia radica en las soluciones finales, las decisiones que se toman. Es decir,  se anteponen los intereses económicos individuales o de grupos, por encima de los deportivos.

Así que, si yo fuera el productor de una caricatura del estilo de  Cantinflas y sus Amigos,  en la que tuviera que reflejar lo que acontece día con día en las oficinas de las principales instituciones del deporte en México, y me pidieran que contribuyera con ideas para componer la letra del tema de inicio, quizá sería algo como: “Yo quiero tener mucho dinero, no gimnasios pa’ ponernos a entrenar, yo quiero ser villano del deporte, y qué importa si volvemos a fallar”.

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