A reir que hay chile.

 

El mundo debería reírse más,

 pero después de haber comido.

Mario Moreno ‘Cantinflas’

Por Araceli Bustos

El editor nos “recomendó” homenajear a Mario Moreno ‘Cantinflas’ en esta edición… lo cual para mí fue tremendamente difícil. Pensé en su infertilidad, en su cáncer de pulmón… pero ninguno de los temas me satisfacía. Así que tomé una de sus frases más famosas como epígrafe en honor al señor comediante. Soy consciente de que la aplicación que en este artículo se le da no es la interpretación que a Cantinflas le gustaría… pero ahí está el detalle.

A ver chatos, vamos a platicar del porqué de la felicidad después de comer picoso. Sí, una comida condimentada produce felicidad… y después no tanto. Digamos que hay tres etapas: dolor alto, felicidad, dolor bajo (conste que estas denominaciones son de mi autoría). Los chiles contienen una sustancia que se llama capsaicina, el motivo del picor. Ésta activa los receptores de calor doloroso en nuestro cuerpo, ¿cómo dijo usted que decía? Nuestro sentido del tacto se compone por diferentes sensores que indican si algo es caliente, frío, suave, duro, si algo nos hace daño, etcétera. Algunos indican calor doloroso, y se activan cuando nos exponemos a temperaturas que puedan causarnos daño, nocivas. ¡Exacto! Comer chile produce una sensación muy similar a estarnos quemando la lengua, claro que en cantidades apropiadas no alcanzamos a sentir dolor, sino sólo ese picor sabrosito. Pero no me dejarán mentir todos los que se han dado una buena enchilada, cuando digo que duele.

Como sensor de calor nocivo produce dolor como alerta y aparte trata de aliviar los síntomas. Es donde se provoca el rubor y en algunos casos hasta la inflamación de los labios, gracias a la vasodilatación en las áreas cercanas a la zona afectada. La sudoración y la salivación en exceso también son característicos en el enchilamiento. Esto fue: el dolor alto. El cuerpo reacciona al dolor produciendo endorfinas con el fin de aliviarlo, las mágicas endorfinas… nuestras autodrogas. Estas sustancias maravillosas llegan a hacer adicto a la persona a lo que incita su producción, en este caso: el chile.

Y el dolor bajo ahí se los dejo a su consideración chatos…

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