Raíces.

Por AleBravo

 

Afortunada y lamentablemente siempre he estado en escuelas repletas de “fresas”.

Afortunadamente porque me han dado una buena formación académica y lamentablemente porque me alejaron durante muchos años de la realidad de México.

Por mi comentario de “fresas” no quiero decir que a los “fresas” y mucho menos que yo no pertenezca a este grupo de personas, porque como bien dice la frase “dime con quién andas y te diré quién eres”, cuando estás rodeado de cierto tipo de personas te conviertes en una de ellas.

Pero bueno, seguramente ya empezaron a preguntarse ¿qué diablos tiene esto que ver con viajes? Pues fácil, durante mi vida de estudios siempre escuché historias de cómo la mayoría de mis amigos y compañeros pasaban las vacaciones viajando en otros países y esto obviamente les generaba mucho orgullo.

Recuerdo también que en primaria, cuando nos dejaban la típica tarea de escribir algo acerca de las vacaciones, los maestros siempre mostraban más entusiasmo por las reseñas de otros países. Creo que entre más lejano fuera el destino más les emocionaba y ¿saben qué? Ahora que lo pienso, es una postura total y completamente ¡patética!

Esa es una de las razones por las que los mexicanos no conocemos México, porque tenemos la tonta idea de que viajar a otro continente tiene mucho más valor que conocer nuestra tierra. ¡Eso se llama malinchísmo!

¿Sabían que el 9% del Producto Interno Bruto lo obtenemos gracias al turismo? ¿Por qué millones de extranjeros estarían interesados en venir a la República Mexicana si no tuviéramos nada que aportar? ¡Exacto! No son personas que huyen de sus casas y se refugian en el tercer mundo, son personas cultas (unas sí, otras no) que vienen a conocer lugares impresionantes que solamente pueden encontrar aquí.

Pero, aunque no lo crean, mi idea no es sermonearlos, porque de eso seguramente ya se encargaron sus papás durante su infancia, pubertad, adolescencia y probablemente hasta la fecha sigan haciéndolo.

Mejor les propongo algo. Hay que empezar a confiar en lo que México tiene para ofrecernos y empezar a descubrirlo. A partir de ahora cuando piensen en vacaciones, recuerden que no tienen que ir tan lejos para conocer bosques, selvas, desiertos, mares, ríos, lagos, zonas arqueológicas, etcétera.

Mientras no sepamos de donde venimos, nunca sabremos quienes somos, así que descubran sus raíces, conózcanlas, dejen que invadan su ser y los hagan crecer. Siéntanse orgullosos de lo que son y de la tierra de donde vienen.

Sean felices, disfruten la vida y recuerden: “Make Love Not War”.

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