De pleitos de belleza a refrán popular.

Por Lucia Bolívar

Yo, como muchos mexicanos, crecí con una madre que para cada ocasión o suceso tenía una frase, por lo que me resulta gracioso que una de mis mejores amigas no se sepa ninguno completo, el otro día me dijo “Es como eso de… algo con un garrote”, ella dice que se sorprende de  todo lo que me expreso en dichos como “Ni tanto que queme el santo, ni tanto que no lo alumbre” “Entre menos burros mas olotes” “Ves la tempestad y no te incas” “Cuando tu vas, yo ya vengo”, etc.

Entonces me puse a pensar en que estos dichos a veces son muy curiosos y la gente suele, y me incluyo, repetirlo como periquitos sin ponerse a pensar realmente en el trasfondo o razón de su existencia, si bien algunos son muy simples, otros tienen ese algo que si lo analizas no le hayas el porqué, como el “Te metiste en camisa de once varas”.

En eso andaba dándole vueltas, cuando recordé una historia de mis libros de Mitología fantástica para niños que tanto me gustaban, y de cuando mi padre, también gustoso de la mitología, entre muchas otras cosas más, me contó esa misma historia que dio origen a la frase de “La manzana de la discordia”.

Verán, resulta que una vez, en una fiesta de esas que se celebraban en el Olimpo, una diosa, Eris, no fue invitada, y en venganza se escabulló y dejó en el banquete una manzana dorada que decía “Para la mejor y más hermosa de las diosas”, así que obviamente al verla, todas las diosas empezaron a peleársela, quedando tres finalistas: Era, Athena y Afrodita. Como los dioses no quisieron inmiscuirse en ese pleito, se decidió que el mortal más hermoso tomara la decisión, y… ¿Saben quién fue escogido para tal encomienda? Pues nada más y nada menos que el príncipe París hijo del rey Príamo, si, el mismo de la Guerra de Troya y toda esa historia.

Las tres diosas le ofrecieron algo a cambio de que las eligiera, la primera le ofreció reinar sobre Asia y Europa, la segunda la mejor habilidad militar y fama, pero la diosa del amor le ofreció a la mujer más hermosa del mundo: Helena de Esparta, deseada por muchos y casada con el rey Agamenón.

Creo que en este punto de la historia, resulta obvio lo que escogió París, es decir, a la “mujer más hermosa del mundo” a la cual rapto desencadenando una guerra que duro 10 años y destruyó su reino.

Así que ya saben el porqué de al menos uno de los muchos dichos, refranes, etc. que se usan tan cotidianamente en nuestros días, espero que cuando lo escuchen o utilicen se acuerden de mi, y tal vez hasta les pique el gusanito de la curiosidad y busquen el porqué de algún otro.

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