Indio huele, indio quiere.

Por Araceli Bustos

¿Para qué media naranja?,

Si puedes encontrar a tu medio haplotipo.

 

Foto de Tony Blay

Hablando entre chicas: ¿cuántos novios has tenido?, ¿cuántos se parecen entre ellos?,  ¿cuántos se parecen a tu papá? Dicen que Freud decía que buscamos a papá o mamá en nuestra pareja. El dicho de mi abuelo mantenía el concepto: “indio ve, indio quiere” (y este era mi otro abuelo). Pero la gente de ciencias preferimos utilizar  “indio huele, indio quiere”.

En las cosas del amor no hay reglas, afirma la sabiduría popular, en el corazón nadie manda. En referencia a lo anterior este artículo tendría que ser parte del programa Cazadores de Mitos. Porque desde 1995 Wedekind comprobó que la elección de pareja estaba influenciada por factores genéticos, específicamente con el MHC (sí, esa molécula de la que les he hablado mucho). Si recuerdan, tenemos doce moléculas del MHC en nuestro cuerpo, y a esto le llamamos haplotipo. Wedekind le pidió a un grupo de hombres que utilizaran una playera por dos noches (evitando cualquier actividad o sustancia que alterara el olor). Posteriormente un grupo de mujeres que no conocía a los chicos olieron las playeras a ciegas y las calificaron según les agradara o no. A todos se les analizó su haplotipo. Los resultados de este señor indican un patrón de elección según el MHC. Años después otro grupo de investigadores decide ver si este patrón está relacionado al padre, hacen el mismo experimento, pero ahora analizan el haplotipo de la mamá y del papá. Y ¡oh! Sorpresa, encuentran que el haplotipo del chico está estrechamente ligado al del papá de la mujer que lo escogió. Es cierto, las mujeres escogemos a un hombre parecido genéticamente a nuestro padre.

La pregunta es ¿cómo a través del olor podemos descifrar el código genético de un chico y compararlo con el paterno? La respuesta es que las mujeres somos bien… sensitivas. Bueno, la verdad es que el MHC no presenta ningún olor, pero al transpirar podemos expedir algunas moléculas al medio. Las mujeres tenemos receptores en la nariz para ésta y es así como podemos llevar a cabo este test inconsciente de la búsqueda de papi.

No se sabe muy bien cuál es el propósito de esta elección genética, pero hay quienes afirman que encontrar una pareja compatible en haplotipo puede ser muy bueno en lo que se refiere a la relación. He aquí alguna de las afirmaciones que hace una empresa que ofrece sus servicios para hacer parejas con verdadera química: mejor vida sexual, menos probabilidades de infidelidad, mejores y más orgasmos, parejas más fértiles, hijos protegidos por un gran sistema inmune, etc. Todo por una módica cantidad de 1,995.95 dólares. Pues a falta de ese dinero, yo seguiré oliendo. Aunque he llegado a pensar que  mi haplotipo complementario debe vivir en Marte.

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