Humanos pura-raza

Por Araceli Bustos

“Hay que mejorar la raza”, era la filosofía de mi abuelo. Durante su vida se dio a la tarea de inculcarla bien a sus hijos y nietos. La gran mayoría lo retó, como todo buen descendiente. Esta expresión hace referencia a mezclarse lo menos posible, mantener la poca sangre europea y refinarla. Por supuesto yo también lo he retado, enfocando su filosofía en otra dirección: la raza se mejora al no mantenerse pura.

El mestizaje es lo que da fortaleza a las razas. En el artículo anterior abordé una de las razones por la cual evitar la endogamia: enfermedades hereditarias. Pero existen unas cuantas más, en el presente voy a hablar sobre el beneficio inmunológico que otorga el mestizaje.

Existen células que se encargan de comerse a todos los microorganismos que nos invaden. Los procesan y presentan pedacitos de estos a otras células para que se hagan anticuerpos y para asesinar a las células infectadas. Podemos entenderlo imaginando que las células tragonas sacan una manita con el fragmento de bicho, éstas manitas se llaman Complejo Mayor de Histocompatibilidad (el nombre se debe a que está altamente relacionado con la compatibilidad de órganos, pero eso es harina de artículos posteriores). Ésta es la molécula de moda de las investigaciones, y se dice que es la más polimórfica de todas las que portamos. ¿Por qué polimórfica? Existen una gran cantidad de variaciones para ésta, si lo seguimos viendo como una mano podemos entenderlo de esta forma: todos tenemos cinco dedos en la mano, pero no todas las manos son iguales, algunas son más gorditas, otras de dedos flacos, unas de dedos cortos, etcétera, etcétera. Heredamos doce tipos de éstas moléculas (y ustedes lo saben: seis heredó mamá y seis papá), a eso se le conoce como haplotipo. Por regiones se concentran haplotipos, como cualquier característica que se hereda (color de piel, tipo de cabello, etc.). Cada raza tiene su grupo de MHC que los distingue.

Con lo anterior podemos entender como algunas enfermedades arrasan con una región mientras que para otra sólo representan un simple resfriado. ¿Aún no les quedó claro? Resulta que el MHC se pone sus moños, no presenta cualquier cosa. Algunos  tipos son muy buenos presentadores de un bicho, pero para otro son inservibles. Por lo que si alguien es  portador de malos presentadores de “x” microorganismo su sistema inmune no lo reconocerá y no lo atacará, como resultado la enfermedad se complica en este paciente. Ahora, si estamos hablando de una población que le gusta mantenerse “pura-raza” podemos decir que una gran mayoría de sus habitantes portarán este haplotipo, ¿consecuencia? No falta decir la palabra que ya está es sus mentes: epidemia.

Ventajas del mestizaje: Si mezclamos razas, mezclamos sus MHC también, ¿no? Tendremos una mayor variedad de presentadores, por lo tanto una mejor defensa inmune. Estamos mejorando la raza, haciéndola más fuerte, capaz de sobrevivir al bicho que venga.

A partir de estos puntos es más fácil comprender porque las epidemias son comunes en la historia de las conquistas, el microorganismo que no le hace nada a uno, mata al otro. Conquistador o conquistado se ven afectados, su única defensa: el mestizaje.

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