Dorothea Lange

Por Laura Galvez

Hace mucho calor, el sol está muy intenso, me duelen mucho los pies y no he probado gota de agua desde ayer en la mañana. Llevamos días enteros caminando, hemos pasado lluvia, sol, hambre… ni siquiera puedo reconocer el lugar donde estamos, la hora en la que estamos y si realmente estamos… he dejado mi tierra, esa tierra que me vio nacer y crecer, y ahora sobre esta tierra lejos de mis raíces preferiría morir…

 

Las migraciones se han convertido en un fenómeno demográfico que ha traído consigo modificaciones sociales, políticas y culturales tanto para los países receptores como para los países que son abandonados por sus habitantes cada año en búsqueda de una mejor forma de vida. Desde la época feudal, era conocido que los siervos migraran a distintas tierras a las de su origen, esto por órdenes de los señores feudales quienes los vendían o los exiliaban de sus reinados.

 

Para inicios del siglo XIX las situaciones sociales fueron cambiando, entre guerras, nuevas ideologías, revoluciones y luchas de poder, las grandes masas comenzaron a andar en búsqueda de un mejor estilo de vida. Mujeres, niños, hombres, salían de sus tierras natales con la esperanza de un futuro mejor.

 

El estallido de las migraciones se dio principalmente en los famosos años 20, donde Estados Unidos, quien para entonces iba tomando lugar en los grandes poderíos mundiales, sufría la terrible depresión que obligó a miles de migrantes a trasladarse a otras ciudades, e incluso a otros países. Por consiguiente, México se convirtió poco a poco en el país con más migraciones hacia Norteamérica en el siglo XX.

 

Dorothea Lange ha sido una de las fotoperiodistas estadounidenses más importantes de la historia. Su principal obra fue denominada La Gran Depresión donde vivió en carne propia muchas de las historias plasmadas en sus fotografías, incluyendo la migración y los movimientos sociales. Con su foto Madre migrante  acaparó la atención del mundo entero por mostrar en una imagen la realidad que muchos migrantes vivieron en aquellos años de inicios de siglo. Ante esta fotografía Lange afirmó que:

 

“Vi y me acerqué a la famélica y desesperada madre como atraída por un imán. No recuerdo cómo expliqué mi presencia o mi cámara a ella, pero recuerdo que ella no me hizo preguntas. No le pedí su nombre o su historia. Ella me dijo su edad, que tenía 32 años. Me dijo que habían vivido de vegetales fríos de los alrededores y pájaros que los niños mataban. Acababa de vender las llantas de su coche para comprar alimentos. Ahí estaba sentada reposando en la tienda con sus niños abrazados a ella y parecía saber que mi fotografía podría ayudarla y entonces me ayudó. Había una cierta equidad en esto.”

 

Así, de forma sucesiva, las migraciones se han visto exponencialmente favorecidas por la falta de recursos económicos, principalmente, en países en vías de desarrollo. Toda esta población que sufre el “exilio rural” ha buscado por generaciones alcanzar el “sueño americano”, con el cual piensan que obtendrán mejores recursos económicos, un mejor estilo de vida y altas oportunidades de crecimiento, aunque enfrentados a la realidad descubran que las explotaciones laborales por ser latinos sean desmesuradas. Preguntémonos, ¿realmente es un “sueño” hecho realidad? ¿Qué existe detrás de todos estos movimientos masivos? Y las nuevas culturas que han surgido de todo esto, ¿dónde quedan? ¿Un TLC o reformas migratorias verdaderamente están en favor de los y las migrantes?

 

Lanzo al aire estas miles de vidas que, en búsqueda de un futuro mejor, se han terminado bajo los rayos del sol o que han sido hundidas en un río que jamás las llevará a casa. ¿Las tomas o las dejas ir con la corriente?

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