Cero y van cuatro


Por Daniel Velasco Fabila

¿Doping? Fue porque la carne estaba contaminada con clembuterol. ¿En serio?  Al menos eso argumenta la Federación Mexicana de Fútbol, que defiende a capa y espada la inocencia de los futbolistas involucrados en un nuevo caso de doping por parte de jugadores mexicanos a nivel internacional.  Dadas las circunstancias que rodean al caso, sería difícil pensar que el consumo de esta sustancia por parte de los seleccionados se dio de manera consciente. Sin embargo, el verdadero problema en este caso radica en la reincidencia mexicana en estas situaciones.

Primero, el legendario y eterno seleccionado Claudio Suárez. ¿Claudio? No, ¿de verdad? Sí señores, Claudio Suárez. Fue él quien por primera vez en la historia del fútbol mexicano a nivel internacional dio positivo en una prueba antidopaje. Durante la Copa Confederaciones de 1997, Suárez dio positivo por nandrolona, pero la poca memoria de muchos sobre este caso, se debe a que “El Emperador” fue exonerado por la FIFA debido a que el organismo argumentó errores administrativos en el manejo de las muestras.

¿Se acuerdan de Raúl Rodrigo Lara? Sí, el mismo al que se le pasó el balón entre las piernas antes de que Klinsmann marcara el empate en el juego contra Alemania durante el Mundial de 1998. ¿Y qué me dicen de Paulo César “Tilón” Chávez? Ellos también dieron positivo por testosterona y nandrolona respectivamente durante la Copa América de Bolivia 1997. Dado que el torneo en cuestión es organizado por la CONMEBOL, ambos jugadores fueron suspendidos 6 meses de todo torneo de dicha confederación.

Después, el bochorno en su máxima expresión. Salvador Carmona y Aarón Galindo eran separados del plantel de la Selección Mexicana durante la Copa Confederaciones de 2005 por “indisciplina grave”. Todo parecía estar controlado pero resulta que alguien en FIFA se enteró que en realidad se trataba de un caso de doping. Supuestamente ambos jugadores habían consumido un suplemento alimenticio (nandrosterona) por recomendación del Dr. Nicolás Zarur, entonces médico del  Cruz Azul (club en que militaban los jugadores en ese momento). Tras una serie de investigaciones, ambos jugadores fueron suspendidos un año de toda actividad futbolística, pero a diferencia de Galindo, Carmona fue suspendido de por vida por reincidencia en el consumo de sustancias prohibidas.

Hoy nos volvemos a encontrar con que seleccionados mexicanos resultaron positivos en pruebas antidoping. Esta vez, el culpable fue el clembuterol, una sustancia que puede ser utilizada como broncodilatador, que ayuda a incrementar la masa muscular y reducir el tejido graso. Con tales efectos, es posible que los jugadores lo hayan consumido plenamente conscientes, después de todo ayuda a mejorar el rendimiento atlético. Pero como dije antes, el entorno que rodea al caso hace altamente improbable que así sea.

¿Por qué Ochoa haría algo así teniendo ofertas del fútbol europeo? ¿Por qué “El Hobbit”  y Dueñas actuarían  de esa manera si buscaban ganarse un puesto titular en la selección? ¿Por qué jugadores de tanta experiencia como “Maza” y “Sinha” arriesgarían su carrera con prácticas como esta? Esas son las preguntas que carecen de respuesta y que seguramente resultaran ser las menos importantes.

Las preguntas que realmente hay que responder son: ¿Por qué siguen ocurriendo cosas como esta en el fútbol mexicano? ¿Por qué la Federación Mexicana de Fútbol ha sido incapaz de establecer lineamientos rigurosos que ayuden a prevenir estas prácticas y sancionar de manera ejemplar a quienes incurran en ellas? ¿Por qué no se realiza una inspección rigurosa de los alimentos que compra la FEMEXFUT para el consumo de sus deportistas?

No se trata de hacer mártires a los jugadores ni de satanizar a las autoridades que manejan el balompié nacional. Simplemente se trata de poner las cosas en perspectiva y tratar de buscar soluciones a lo que se ha convertido en un creciente problema de nuestro fútbol. ¿Hay jugadores que consumen sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento? Sí. No necesariamente tienen que ser de Primera División, o ¿acaso se realizarán estudios médicos rigurosos en las divisiones inferiores? Por lo menos yo no lo creo.  ¿Hay que adoptar medidas estrictas de carácter médico, administrativo y disciplinario para impedir el crecimiento de esta práctica? Sí. ¡Señores,  qué esperan! Cero y van cuatro.

Anuncios