Al sabor de lo prohibido

Por Laura Gálvez

Porque el diez, en sus diversas formas no sólo es el sucesor del nueve y el antecesor del once, no sólo es el símbolo de lo aprobado 10, no sólo representa el sabor del poder 10… sino que conduce al sabor de lo prohibido X

A lo largo de la historia mundial han existido inmensidad de personajes femeninos que han roto cada uno de los esquemas sociales, políticos y de tradición que han recorrido décadas de silencio, décadas de sumisión, décadas de dolor…Desde Juana de Arco, pasando por María Antonieta, Olympe de Gouges, Virginia Woolf, hasta Rosario Castellanos, y por qué no, Cristina Rivera Garza. Es a esta última a la que va dedicada este artículo, y no sólo como imagen literaria contemporánea, sino como mujer revolucionaria que, de la mano de otras autoras de la época, han tocado temas y trascendido en territorios socialmente prohibidos para una mujer.

“Mi vaso vacío está lleno de: huecos, silencio, agujeros, márgenes, aire. Hay un vaso lleno de todo eso en mis manos”. Rivera Garza.

La muerte me da es una de las tantas obras de Rivera Garza que toca el dolor, la sed de venganza y la delicia de matar a aquellos que por años han sido los verdugos interminables. Es una muestra de la forma en que el pensamiento femenino ha ido evolucionando a lo largo de los años, y que va dejando atrás cada una de las agresiones y desmembramientos hechos por una cultura que silencia a la voz femenina. Cristina Rivera Garza se instala como personaje en la obra para dejar huella en las castraciones de hombres jóvenes, esto como símbolo de la transgresión de género, que llevado a la vida cotidiana y al mundo real toca fondo en la sociedad.

Así mismo, cabe mencionar que los cuerpos, dentro la obra, no son desprendidos de una parte simple, sino que precisamente es el falo,  que ha sido una representación de poder de  patriarcado y  de la virilidad masculina desde siempre. La fuerza de las sociedades como la hombría ha depositado su valor en el falo, en este caso como se ha mencionado, predomina una inversión del concepto de género débil, el desmembramiento es una acción notablemente alegórica el despojar al hombre de su sexo, es como quitar al hombre el poder, es ponerlo como ser burlado e indefenso, e incluso es una metáfora de la vulnerabilidad de la sociedad misma, si el poder varonil es cegado la sociedad quien comúnmente tiene una imagen de fuerza depositada en el hombre, se ve débil.

Con esta obra y muchas otras más, Cristina Rivera Garza pone en manifiesto la ideología de toda una generación femenina revolucionaria que va trastocando poco a poco temas de poder, sexualidad y venganza que por mucho tiempo fueron prohibidos en el mundo femenino.

¿Acaso deben respetar el estatus social? ¿Acaso deben cumplir con los deberes en el hogar? ¿Acaso la vida está al lado de los hijos? ¿A caso son la sumisión hecha persona? ¿Acaso deben callar de por vida?

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