Si es francesa… ¿dónde está el lado femenino?

Por Laura Gálvez

La Ilustración fue tu base teórica para que levantaras la voz en favor de tus derechos… a ti que no te escucharon, a ti que te callaron, a ti que la revolución no sólo te dio el valor de tomar la Bastilla, sino que te dio el valor de ser mujer…

La Revolución Francesa tuvo sus inicios durante el siglo XVIII, oficialmente comenzó el 14 de julio de 1789 con la Toma de la Bastilla, donde un enorme grupo de parisinos levantaron las armas en protesta finalizando con el Antiguo Régimen francés. A pesar de que las condiciones en que se desarrolló ésta y la Revolución Industrial fueron distintas, ambas se intersectaron en la búsqueda de los derechos de la mujer. Este levantamiento estuvo influido por la Ilustración, esas ideas de libertad e igualdad que hicieron que el pueblo francés tomara represalias contra el gobierno de los burgueses, y buscara la idea de una sociedad regida por el capitalismo.

De acuerdo con Hobsbawm, se dice que las clases sociales y la diferencia de géneros fue una de las variantes de la época, sin embargo, las mujeres y los campesinos fungieron una labor importante, ya que representaron al Tercer Estado (clases bajas y mujeres), y estos mismos se organizaron en una Asamblea Nacional para encabezar el enfrentamiento. Después de todo esto, Francia sufrió una serie de transiciones y procesos que fueron marcando los avances de este país.

Por otra parte, era sumamente contradictorio lo que sucedía en Francia. Las mujeres francesas tomaron las calles de París en octubre de 1789, levantando la voz en favor de la búsqueda incansable de libertad, igualdad y fraternidad (“Liberté, Egalité, Fraternité”). A pesar de esto la población masculina reprochaba el “lema” que había caracterizado la lucha social. Sin importar las declaraciones oficiales, los hombres rechazaron sin duda alguna que los derechos de las mujeres fueran reconocidos. Dentro de los hogares, en los trabajos marginados, en el círculo familiar, en las calles, en toda la vida, convirtiéndose así en batalla dentro de otra batalla.

Fue así, que defensoras feministas como Olympe de Gouges trabajaron en pro de los derechos de la mujer con el fin de reconocer que el grupo femenino de la sociedad tenía la misma capacidad que cualquier hombre de adentrarse en temas políticos y sociales. Las dificultades no se dejaron esperar, mientras la revolución por destituir al antiguo régimen francés seguía su camino por todo ese país europeo; generales, escritores, músicos y figuras públicas masculinas ponían en manifiesto su rechazo ante la petición de las mujeres por definir su papel dentro de la sociedad. Estas ideas fueron socavadas lentamente hasta destituir las fuerzas y avances que Gouges y un grupo de feministas habían ido hilando desde el inicio de la Revolución.

A finales de 1799, con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte, se creía que las manifestaciones feministas habían terminado, ya que fueron silenciadas al paso de la revolución, pero… la lucha por los derechos rebasa fechas, decretos y cualquier otra barrera que impida el seguimiento de la libertad, pero esa… es otra historia…

¡Oh mujeres! Mujeres, ¿cuándo dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis recibido de la Revolución? Un desprecio más acusado, un desdén más pronunciado. En los siglos de corrupción, sólo habéis reinado sobre la debilidad de los hombres. Vuestro imperio está destruido, ¿qué os queda pues? La convicción de las injusticias del hombre. La reclamación de vuestro patrimonio, fundado en los sabios decretos de la naturaleza.

OLYMPE DE GOUGES

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