Historia con aroma de… niño?

Por Laura García Gálvez

No, no es recordado porque Portugal haya reconocido el derecho de las mujeres de votar en 1911, ni porque Guatemala le haya declarado la guerra a Alemania en 1918, mucho menos porque haya sido inaugurado el aeropuerto de Madrid en 1938. El 30 de abril en México no es recordado por el inicio de ninguna guerra, ni la promulgación de una constitución, mucho menos por los derechos de las mujeres.

El 30 de abril, en México, está dedicado a la población que representa, según el INEGI, más del 30% del total, es decir, a los niños. Esta celebración, que actualmente se ha convertido en una tradición, surgió en la década de los 20, cuando el general Álvaro Obregón era presidente de México, mientras que el Lic. José Vasconcelos era director de la Secretaría de Educación Pública.

Desde aquel miércoles 30 de abril de 1924, en distintas escuelas públicas o privadas, e incluso en los hogares, se hacen celebraciones en favor de los niños de México, recordando simbólicamente los derechos de vida, salud, educación, entre otros que todos poseen desde su nacimiento.

Pero no sólo en México se festeja a los niños. Alrededor del mundo existen distintos países que celebran a los seres más pequeños de los hogares en distintas fechas durante todo el año. La ONU, el 20 de noviembre de 1954 proclamó el Día Internacional de Niño con la finalidad de recordar el amor, fraternidad y el cuidado que se debe tener a esta población tan vulnerable, y que a su vez representa las bases de toda generación. Países sudamericanos como Brasil, lo celebran el 12 de octubre, mientras que Uruguay lo conmemora el 9 de agosto, y Colombia el último sábado de abril (que casualmente coincide con México ahora en 2011). De igual modo dentro de México, en algunas regiones de estados como Tamaulipas o Veracruz, el Día del Niño toma lugar en el mes de octubre.

El Día del Niño es una fecha en la que los infantes pueden gozar de festejos y regalos simbólicos de la edad. Muchas de estas celebraciones en México son consideradas como una oportunidad de la mercadotecnia para promover el consumismo, mas sin embargo, el Día del Niño tiene un valor simbólico de gran importancia, y una historia de muchas décadas atrás.

Es importante recordar día a día esta etapa de la vida que, como cualquier otra, jamás vuelve, pero que es base para todo ser humano. Con este artículo en especial, exhorto a que no sólo un 30 de abril recordemos a los pequeños de México, sino que diariamente se fomente la fraternidad y el cumplimiento de los derechos en su ambiente. De igual modo, aprovechemos esta fecha en especial para sacar el infante que se lleva dentro. ¡Feliz Día del Niño!

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