Historia con aroma de mujer

Por Laura Gálvez

“Sí, la vida ha sido terrible para ellas, ha sido una vida llena de injusticias, golpes, humillaciones, pero también sin ellas, la vida no sería la misma.”

 La vida feudal llegaba a su fin, el mundo europeo sufría grandes transformaciones en la vida de sus habitantes, y se llevaba entre manos la vida del resto del mundo. Era el siglo XVIII, el llamado, Siglo de las Luces, Inglaterra sobrevivía a una fuerte revolución agrícola, Lavoisier daba vida a la Química moderna, y se desarrollaba la vacuna contra la viruela… cierto, comenzaba la Revolución Industrial, y con ella los cambios radicales más grandes que Europa y el mundo mismo, habían tenido hasta esos tiempos.

 La Revolución trajo consigo las primeras fábricas textiles en Europa. La modernización en las formas de trabajo creció radicalmente gracias a las nuevas tecnologías implementadas, y los procesos artesanales y manuales se convirtieron poco a poco en procesos industrializados gracias a la llegada de las máquinas que sustituyeron la mano del hombre. ¿Del hombre? ¿Y la mujer? ¿Dónde estaba la mujer? Las mujeres, competían laboralmente con los hombres en el control de las nuevas maquinarias que aceleraron la producción industrial y aceleraron su forma de vida. A pesar de haber dejado atrás el feudalismo en formas de producción, prevalecían los pensamientos de que una máquina valía más que el mismo trabajador, sobre todo si era de sexo femenino. Era común saber que las mujeres tenían las peores condiciones de trabajo en Europa en la época, con los salarios más bajos y horas de trabajo inhumanas.

 Elizabeth Cady Stanton, una de las activistas norteamericanas más destacadas del siglo XVIII, ejerció una fuerza social aún más fuerte que la de cualquier máquina, luchando por los derechos de la mujer a través de movimientos feministas. Gracias a esta mujer y un grupo de colaboradoras se promulgaron leyes en defensa laboral de las mujeres en Europa y Estados Unidos, a pesar de esto, las féminas se siguieron enfrentando a desigualdades de salarios y oportunidades. Con esto, se generaron diversas clases de trabajo para mujeres, como es la mecanografía y la enfermería.

 A lo largo de la historia, la mujer había sido asignada gradualmente a las labores del hogar, en cambio durante la Revolución Industrial los ingenuos cambios en las formas de trabajo para las mujeres, dentro del primer capitalismo, dieron pasos agigantados modificando la cultura, la forma de vida, el círculo familiar y los derechos.  

La fuerza de trabajo femenina en la Revolución Industrial superó la fuerza de toda maquinaria textil, porque luchó contra lo más difícil de trabajar, que es el pensamiento humano. La Revolución Industrial fue el amanecer de la vida moderna, despertando consigo el sentido femenino y dejando en la Historia un aroma de mujer…

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