¿Financiamiento al Cine Mexicano?

Por Pablo Daniel G Corés

Para muchos jóvenes el Cine es una forma artística atractiva, y hoy vemos tantos estudiantes de Cine como de cualquier otra carrera, sin embargo vamos a los grandes complejos de las plazas comerciales y la cartelera es dominada por producciones extranjeras, ¿Por qué? ¿No tenemos talento? Claro que tenemos, ¿No hay oportunidades? Claro que las hay ¿No hay apoyo al cine mexicano? Puede ser, sin embargo hay diversas formas de conseguir apoyo económico, claro está, no por parte del gobierno mexicano, hay que buscarle por diversas fuentes.

El recién egresado tanto de Cinematografía, carrera que está dominada las dos grandes escuelas de cine en México, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC)  y el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) , como de otras carreras afines buscan dar a conocer su talento, es decir, una película, pero para pasar de ese extraordinario guión bajo el brazo a una película en salas de todo el país, “form script to screen” muchas veces es el paso más complicado de hacer.

El primer lugar al que el joven cineasta recurre para buscar apoyo es obviamente al dinero público, y para eso existe el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad o en pocas letras FOPROCINE, el cual hasta hace poco, además de ser la herramienta principal para buscar financiamiento en México para muchos era la única alternativa, sin embargo el alcance del Fondo es limitado a 20 millones de pesos por producción y es sujeto a concurso, además de ser a fondo a capital de riesgo o a crédito, (a ver ¿cómo?) es decir que el dinero que te prestan forzosamente tiene que ser pagado de vuelta. Puesto que se cuenta con presupuesto de 313 millones de pesos. Nada en comparación con los 1,267 millones de pesos (75 millones de Euros) que destina España para la misma tarea.

El Estado no debe ver al cine como un “gasto” sino como una inversión dado que es una industria que genera anualmente 25 mil millones de pesos sólo en México, sin contar los ingresos a Hacienda en impuestos. Se busca generar en negocio al cual no se invierte e incluso se le va quitando presupuesto año con año. De 2008 a 2011 el presupuesto para FIDECINE y FOPROCINE ha caído significativamente.

2008, 326 millones de pesos.

2009, 436 millones de pesos.

2010, 372  millones de pesos

Y en 2011 se prevén 313 millones de pesos, 113 millones menos que en 2009.

Negociazo ¿qué no?

Sin embargo para alivio de los jóvenes cineastas, el Gobierno no es la única alternativa para financiar ese guión que traen, también recientemente en 2007 se aprobó la reforma al Artículo 226 en relación al Impuesto Sobre la Renta (ISR) donde particulares (vamos, empresas) podrán destinar 10% de su pago a este impuesto a financiar obras cinematográficas y recién este año se extendió a Teatro. No obstante tiene sus limitantes como la de estar limitado a 20 millones por producción y tener un tope final de 500 millones de pesos.

Claro, es un avance, se abre la posibilidad a que inversionistas privados, con un fin tanto de apoyo al arte como para dejar de pagarle algo de impuestos al gobierno, lo destinen en lugar al cine y al teatro. Además de este apoyo los cineastas pueden buscar el apoyo a financiamientos internacionales que apoyan al cine como el Found Sud Cinema, Global Film Iniciative, Sundance NHK y demás. Aunque claro la competencia es mayor, pero si se tiene calidad, se tiene calidad.

Por lo que si bien el apoyo gubernamental es bajo, ridículo y por demás escaso para el tamaño de industria que representa la Industria cinematográfica en México, aclaro no mexicana, hay opciones que pueden llenar ese vacío, iniciativa privada y financiamiento internacional.

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