Héroes Irlandeses de espíritu mexicano

Por Lucía Bolivar

 

La historia de nuestro bello país está adornada de tantos matices, situaciones, versiones y personajes, que es a mi parecer, una de las más variadas e interesantes del mundo. Con tantas guerras, rebeliones y revoluciones. Es comprensible que la mayoría de los mexicanos no conozcan a fondo, o en absoluto, algunas de estas historias. Es por eso que hoy  les contaré una que me gusta en particular, porque me parece que enmarca perfectamente la empatía humana mas allá de las fronteras territoriales y políticas, les contare del Batallón de San Patricio.

En Irlanda, cada 12 de Septiembre, en el pequeño pueblo de Clifden, Galway se ondea la bandera de México en honor a los héroes del mencionado Batallón, ya que en su mayoría fueron de origen irlandés, aunque se sabe que hubo algunos pocos de otros países europeos como Alemania, Inglaterra e Italia.

Este batallón participó activamente dentro del ejército mexicano en contra de la invasión estadounidense de 1846 a 1848, se formó de desertores del ejército estadounidense que sintieron injusta la invasión que se estaba llevando a cabo en nuestro país, además de que tanto irlandeses como mexicanos compartían en común la religión católica mientras que los estadounidenses eran en su mayoría protestantes.  Por esto mismo los irlandeses eran menospreciados y maltratados por sus superiores estadounidenses, y al desertar y abrazar la causa mexicana encontraron compañerismo, ideales y tierras que la mayoría no tuvo la dicha de disfrutar.

Fueron tantos los desertores, que al mando de John Riley formando un batallón dándole el nombre del  Santo patrono de Irlanda: San Patricio, así mismo hicieron su propia bandera con un fondo color verde, e ilustrada de un lado un arpa dorada y las palabras Erin Go Bragh, que significan “Irlanda Por Siempre”, participaron en diversas batallas como las de Monterrey, Buena Vista y Cerro Gordo, causando bajas significativas en el ejército enemigo e inmesa alegría y esperanza del lado mexicano.

Lamentablemente  fueron hechos prisioneros tras perder la Batalla de Churubusco, algunos fueron condenados a trabajos forzosos tras ser quemados en la cara con la “D” de Desertor, pero la mayoría fueron condenados a muerte y ejecutados justo en el momento en que la bandera de los Estados Unidos de América reemplazó a la de nuestra amada patria en lo alto de la ciudadela. Cuando la bandera alcanzó lo más alto del asta, se abrió la trampa del cadalso y los héroes irlandeses expiraron su último aliento…

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