2 de octubre ¡No se olvida!


Por Daniel Velasco Fabila

Carlos Vela

Al pensar en el 2 de octubre, históricamente lo hemos asociado con tragedia, violencia, desgracia, y un sinfín de adjetivos negativos. Una fecha como esta, del año 1968, la Plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco se tiñó de rojo luego de que un grupo de estudiantes fue brutalmente atacado por el ejército mexicano. Ir

ónicamente, aquello sucedió en un momento en que el país procuraba a través de diversos medios enviar mensajes de paz y esperanza al mundo, ya que del 12 al 27 de octubre de aquel año, México sería sede de los XIX Juegos Olímpicos.

Sin embargo, 6 años atrás el deporte sirvió como instrumento para que esta fecha no solamente sea recordada como uno de los más nefastos días en la historia de México. En el Estadio Nacional de Lima, Perú un grupo de 23 muchachos menores de 17 años estaban a punto de conquistar lo que a la postre fue el logro más importante de una selección mexicana de futbol en cualquier categoría: ser campeones mundiales.

Aquella noche, el equipo mexicano se enfrentaba en la final a una potencia del balompié: la selección nacional de Brasil. No obstante, la confianza que irradiaban los integrantes del “Mini-Tri” hacía suponer que sucedería algo sin precedentes en nuestros conjuntos nacionales. Durante el partido, el equipo mexicano se mostró ampliamente superior al sudamericano y al minuto 33’ Carlos Vela abrió la cuenta a favor de México. Dos minutos más tarde, Omar Esparza colocó el segundo en la meta “verdeamarelha”, así se fueron al descanso. Para el segundo tiempo, México supo manejar el encuentro y a falta de cuatro minutos para consumar la hazaña, Ever Guzmán selló la victoria azteca

Casi de manera simultánea a lo que pasaba en tierras incas, en la Ciudad de México también se celebraba un acto sin precedentes en la historia del futbol americano profesional de la National Football League, el Estadio Azteca albergaba el primer juego de temporada regular fuera de territorio estadounidense. Aquella noche, los Arizona Cardinals jugaban contra los San Francisco 49er’s. El juego no resultó ser un gran partido después de todo, sin embargo, en el conjunto petirrojo militaba el liniero mexicano Rolando Cantú, y eso hacía un poco más atractivo el encuentro para la afición mexicana.

Desde la tarde ya se vivía una gran fiesta en el estadio, ya que en las pantallas gigantes del inmueble, la gente recibía continuos informes de lo que acontecía en Perú. Ello, desconcertó a los jugadores en el campo, ya que luego de una jugada intrascendente en el desarrollo del partido, los 103,467 espectadores que acudimos ese día al Coloso de Santa Úrsula estallamos en júbilo al conocer el resultado final del Mini-Tri. Los aficionados que esa noche simpatizábamos por San Francisco salimos desconcertados del estadio luego de que Arizona se impusiera 31-14. No obstante, el haber sido testigos de un espectáculo único como un partido de temporada regular de la NFL había valido el boleto.

En otras palabras, el 2 de octubre pareciera haber tenido en cualquier caso, un lugar importante en la historia de México. En el ámbito social y político, esta fecha tendrá siempre matices de dolor, violencia  y el recuerdo de aquellos jóvenes que perdieron la vida a causa de un acto en que los aparatos represores del Estado Mexicano ejercieron sus funciones en un grado excesivo y siguiendo las órdenes las máximas autoridades del país.

Por el contrario, esta fecha también se recordada como el día en que un grupo de jóvenes decidió cambiar la historia futbolística de México, luego de mostrarle al mundo lo que se puede lograr con mucho trabajo, dedicación y sobretodo una fuerte convicción de las capacidades colectivas e individuales de los mexicanos. Además ese mensaje no sólo era transmitido a las promesas de nuestro balompié, sino a la sociedad, pero sobretodo, a la juventud mexicana quienes son parte importante para aspirar a lograr una gran cantidad de cambios que ayuden a mejorar este país.

Finalmente, la trascendencia histórica de esta fecha en el ámbito deportivo va más allá de nuestras fronteras. De hecho, quedará plasmada en los registros de la NFL, como el día en que la liga decidió celebrar por primera vez un juego de temporada regular fuera de Estados Unidos. Por si eso no fuera suficiente, se registró un récord de asistencia para un juego temporada regular. Por lo tanto, podemos decir que no únicamente en México, ni en su ámbito político: 2 de octubre ¡No se olvida!

México: Contrastes en el deporte.


Por Daniel Velasco Fabila

 

Han transcurrido casi 9 meses de este año y la actividad deportiva para México nos ha entregado una variedad de resultados tan diversa que es necesario evaluar detenidamente el pasado y el futuro deportivo en el año para hacer un balance adecuado en diferentes especialidades.

Empezaré por hablar de futbol. Extrañamente, (y lo digo con cierto grado de ironía) el 2011, hasta el momento, ha sido un año de balance positivo en competencias internacionales. Primero, la selección mayor  se adjudicó su 6° Título de Copa Oro y de esta manera obtuvo también su pase a la Copa Confederaciones 2013. Así mismo, la selección Sub-17 se consagró campeona mundial de la especialidad, mientras que la Sub-20, alcanzó el tercer lugar del mundial celebrado en Colombia.

En lo que respecta a la natación, y particularmente a los clavados, los resultados positivos acompañaron a la delegación mexicana en el pasado Campeonato Mundial celebrado en Shangai, tanto Yahel Castillo, Paola Espinosa y Daniel Islas lograron colgarse diferentes preseas; mientras que en el nado sincronizado el equipo mexicano finalizó dentro de las 10 primeras selecciones del certamen.

Otras disciplinas como el futbol americano y el básquetbol han permanecido prácticamente en el olvido. Si bien en cuanto al deporte de las tacleadas se refiere, la representación mexicana culminó en el 4to sitio su participación en el Campeonato Mundial de la especialidad, el resultado significa un retroceso en lo hecho en otras ocasiones, ya que los equipos nacionales solían alcanzar el 3º y 2º lugar. Pero si hablamos del deporte ráfaga, éste se encuentra lejos de ser competitivo a nivel internacional, tan lejos como la medalla de bronce obtenida en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín., en gran medida, debido al rompimiento que hay de la Federación Mexicana de Baloncesto  y  la CONADE.

Podría continuar hablando de otras disciplinas como el box, el béisbol, atletismo, tiro con arco, etc. pero estamos en septiembre “el mes patrio”, el mes de los “héroes nacionales”, y es que en eso se suelen convertir quienes obtienen un triunfo a nivel internacional. Sin embargo, es preciso regresar a la realidad y darnos cuenta que, al igual que en muchos otros ámbitos del país, en materia deportiva enfrentamos un futuro incierto.

Sí, estamos próximos a ser sede de unos Juegos Panamericanos Guadalajara 2001, pero ¿acaso tenemos una delegación altamente competitiva en la mayoría de las disciplinas? Definitivamente no. La inversión en infraestructura no es directamente proporcional a la inversión hecha en la preparación de los atletas, lo más triste del caso es que, ellos, los protagonistas del evento son los menos culpables y los más perjudicados.

La realidad deportiva en México: Antítesis cantinflesca.


Por Daniel Velasco Fabila

 

Luego de meditar un poco sobre el desarrollo deportivo en México, he llegado a la conclusión de que, en su mayoría, las instituciones,  los dirigentes y el entorno que los envuelve son parte (en mayor o menor medida) de una expresión degenerada de un estilo de vida cantinflesco. Dicho con todo respeto para el difunto Mario Moreno.

En sus personajes, Mario Moreno reflejaba la realidad de muchos mexicanos, pues solían ser en su mayoría personas de escasos recursos económicos y educacionales, pero que a pesar de las precarias condiciones de su realidad cotidiana, poseían un gran entusiasmo y buen humor que les servía como refugio para encarar la jornada.

A través una forma jocosa e incoherente de hablar, lograban vencer las diferentes adversidades que el destino les presentaba. Además,  las soluciones que Diógenes Bravo, Fidencio Barrenillo, Inocencio Prieto y Calvo, entre otros, encontraban para cada uno de sus problemas, no sólo los beneficiaban a ellos, sino también a gente que, de una u otra forma, requería un poco de esa “felicidad”, la cual podía ser representada desde una pelota hasta compartir el hallazgo de una mina de plata.

“No quiero tener mucho dinero, quiero un mundo en que reine la amistad, no quiero ser un héroe del deporte, tan sólo tu amigo de verdad” Así decía un verso de la canción introductoria a una caricatura  llamada: Cantinflas y sus Amigos. Sin embargo, la coherencia esta forma de ver la vida, muy particular del personaje, dista mucho de lo que acontece en el panorama deportivo mexicano.

Aquí no encontraremos al Prof. Sócrates García, al Padre Sebastián  ni mucho menos al Cabo Cantinflas, sino a Decio De María, Justino Compeán, Felipe Muñoz,  y algunos otros nombres que han pasado por estas instituciones como Jorge Toussaint y Mario Vázquez Raña.

A diferencia de los personajes interpretados por Don Mario,  estos “muchachos” suelen tener los recursos, económicos, educacionales y/o administrativos para fortalecer las disciplinas y dar solución a muchas carencias de las mismas. Pero la codicia, la corrupción y el deseo de poder son el freno de mano que ha tenido estancado al deporte mexicano por varios años.

El discurso utilizado por los dirigentes no suele ser muy coherente que digamos, al menos en la mayoría de las ocasiones; y en ese sentido, ésta es una similitud que existe entre los personajes de Cantinflas y los dirigentes de nuestro deporte. No obstante, la principal diferencia radica en las soluciones finales, las decisiones que se toman. Es decir,  se anteponen los intereses económicos individuales o de grupos, por encima de los deportivos.

Así que, si yo fuera el productor de una caricatura del estilo de  Cantinflas y sus Amigos,  en la que tuviera que reflejar lo que acontece día con día en las oficinas de las principales instituciones del deporte en México, y me pidieran que contribuyera con ideas para componer la letra del tema de inicio, quizá sería algo como: “Yo quiero tener mucho dinero, no gimnasios pa’ ponernos a entrenar, yo quiero ser villano del deporte, y qué importa si volvemos a fallar”.

Kick Off


Por Daniel Velasco Fabila

 

Es un hecho. El fútbol americano de la NFL está de vuelta. Después de más de 130 días de paro laboral, los jugadores y los dueños de los equipos llegaron a un acuerdo que permitirá que los millones de aficionados al deporte de las tacleadas disfrutemos nuevamente de uno de los espectáculos más emocionantes: la temporada regular y la postemporada de la NFL.

Estaremos próximos a saber si Brett Favre opta por el retiro o por un nuevo retorno a los emparrillados, aunque en mi opinión, Favre ya no tiene nada más que mostrar y es tiempo para que dé un paso al costado.  Conoceremos el destino de Plaxico Burress, quién después de haber permanecido dos años en prisión estará dispuesto a mostrar que aún posee el talento que lo llevó a conquistar un Super Bowl con los NY Giants. ¿Será Cam Newton el QB que haga de los Carolina Panthers un equipo ganador? ¿Ahora sí será el año de los Cowboys? Restan sólo  unos días para que comencemos a saber algunas de estas respuestas.

Por otro lado, es tiempo de ver la consolidación de Aaron Rodgers como uno de los mariscales de campo más dominantes de la liga, y respaldado por una de las mejores defensivas, liderada por Clay Matthews buscarán repetir como campeones de la NFL. Habrá que seguir, como ya se ha vuelto una costumbre, el circo aéreo de Peyton Manning, a la ofensiva dominante de los Patriots y a la siempre imponente “cortina de acero” de los Pittsburgh Steelers.

No sé ustedes, pero yo ya espero con ansia el día de la patada inicial, ver los estadios llenos, singulares personajes en las tribunas y por su puesto, las siempre imperdibles cheerleaders.  No se diga más y que se dé la patada inicial,  pues luego de que una percepción económica de casi 9,000 millones de dólares estuvieran en jaque por casi seis meses, a quienes nos gusta este bello deporte queremos ver los reflectores en los campos, en las anotaciones, en las representaciones instantáneas, y finalmente, en el Super Bowl XLVI.

México y Canadá: Ganadores pero no héroes


Por Daniel Velasco Fabila

Hace unos días pensé que estaba soñando. Abrí los ojos y me di cuenta que lo que acontecía a mi alrededor era parte de una realidad inimaginable, algo que nunca pensé ver en México. Siempre hay una primera vez para todo lo que hacemos, vemos o experimentamos. Pero algunas de ellas nos dejan marcados para siempre por la trascendencia, por el momento en el que sucedieron o por alguna otra razón que ahorita no se me viene a la mente, sólo sé que a mis hijos y a mis nietos les diré que soy un privilegiado. Dos veces he sido testigo presencial de algunas de las hazañas deportivas más importantes en la historia de dos países. En dos ocasiones he visto a la gente salir a las calles a demostrar su júbilo y festejar un hecho sin precedentes.

La primera de ellas tuvo lugar el domingo 28 de febrero de 2010. Aquella mañana, la ciudad de Vancouver vivía el último día de fiesta, culminaban los XXI Juegos Olímpicos de invierno, y Canadá entera esperaba con ansia su cita con la historia. Eran las 12:00 pm y me disponía a ver la Final Olímpica de Hockey en mi homestay. Había decidido no salir puesto que me encontraba un poco enfermo, y mis esperanzas de conseguir un boleto para el juego se esfumaron al ver que el boleto más barato se cotizaba en poco más de $1, 000 CND y por el más caro, llegaron a pagar hasta $ 72, 000 CND.

El juego enfrentaba a Canadá y Estados Unidos. Un duelo con mucha rivalidad, y representaba la oportunidad de revancha para ambos. Una semana antes, Canadá había perdido contra los yankees y ello había ocasionado que los locales enfrentaran a Rusia en los 4tos de Final. Por su parte, Estados Unidos tenía la oportunidad de tomar revancha de la humillante derrota que sufrieron a manos de Team Canada en la justa de Salt Lake.

A las 12:15 pm dio comienzo aquel juego. Rápidamente los locales se pusieron arriba en el marcador con gol de Jonathan Toews y para el segundo lapso, Corey Perry extendió la ventaja a 2-0. Poco antes de finalizar dicho periodo, Ryan Kesler descontó para Estados Unidos. Como si se tratara de una película, Team USA tenía un dominio avasallador sobre los locales en los instantes finales y, a falta de 24 segundos para concluir el juego Zach Parise mandaba el cotejo a tiempo extra. Ahí, la figura de Roberto Luongo, portero canadiense, se agigantó para detener los tiros rivales. En una jugada de contragolpe, Sydney Crosby, de tan sólo 23 años en aquel momento, le dio a Canadá la medalla de oro.

Es cierto que Canadá ha sido 8 veces campeón olímpico en esta disciplina. Sin embargo, nunca lo habían conseguido en unos J.J.O.O. disputados en su territorio. Ello provocó el júbilo de la gente, y los colores rojo y blanco podían verse por todos lados. Por mi parte, decidí celebrar aquella victoria con un rico filete de salmón acompañado de un buen vino. Siempre recordaré aquel instante.

La segunda ocasión que tuve la suerte de presenciar algo así fue apenas el pasado domingo 10 de julio. El escenario era inmejorable, el ambiente digno de una final, y la sensación de confianza en que se escribiría historia. La Selección Mexicana sub 17 disputaría la Final del Mundial de la categoría en el mítico e imponente Estadio Azteca. El rival era un histórico del fútbol mundial, y que en la categoría mayor posee 2 campeonatos mundiales en su haber. Como muchos otros, mis deseos por asistir al “Coloso de Santa Úrsula” se vieron frustrados, pero ello no sería impedimento para ver el partido.

El partido no fue demasiado fluido, incluso podría describirlo como un partido tenso, lleno de nerviosismo y en ocasiones hasta cortado. Sin embargo, Antonio Briseño, capitán del conjunto azteca puso a soñar a todo un país al horadar la meta charrúa en el primer tiempo. No obstante un par de tiros al poste de los sudamericanos pusieron con los pelos de punta a más de uno. Pero el apoyo incondicional de la gente -que se hacía notar con un toque de ¡FUA! en cada uno de los despejes de Ricardo Sánchez- y la presión hacia el rival, con gritos como el tradicional ¡PU…! en las intervenciones de Matías Cubero, portero uruguayo; terminaron por surtir efecto. En los instantes finales del partido, un contragolpe de los locales terminó con gol de Giovani Casillas, y ello desató la felicidad y celebraciones en todo México.

México había conseguido su segundo Campeonato Mundial Sub 17. Sin embargo, por primera vez lo hacía frente a su público. Más de 40 años esperó el Estadio Azteca para atestiguar cómo un equipo mexicano se alzaba con el título que lo acredita como el mejor del orbe, sin importar la categoría en que se jugara. Cuatro justas mundialistas en México (sin importar la categoría) aguardó el pueblo mexicano para celebrar con los suyos. Algunos en las distintas plazas, monumentos, en sus casas y otros en el trabajo. No lo olvidaré.

En ambas experiencias, tuve la oportunidad de ver a representativos nacionales obtener una de las victorias más importantes para sus países, ya que lo hicieron en la disciplina deportiva nacional por excelencia en sus respectivos casos. Emociones de alegría eran las que permeaban el ambiente de cada país una vez que se conocieron los resultados finales de los juegos. La gente expresaba su orgullo nacionalista de maneras muy diversas. De hecho me sería difícil enumerar la cantidad de muestras creativas tienen las personas en esos momentos.

Sin embargo, hay que enfocar la atención en un punto particular: NO ES MAS QUE UN JUEGO.

Sí, da gusto ver ganar a tu selección. Las emociones son inherentes a la naturaleza humana, pero entender que no es un logro del país, sino de un conjunto de muchachos es algo que no todos son capaces de razonar y/o aceptar.
En el caso mexicano, mucha gente carece de esa capacidad dada la ausencia de triunfos a lo largo de la historia nacional en los aspectos social, político y cultural, aunado a las deficiencias existentes en las estructuras diseñadas por el Estado para promover el desarrollo intelectual de sus gobernados.

Debido a la escasa frecuencia de momentos gloriosos, tristemente éstos sólo han servido como distractores sociales, espejismos que ayudan a olvidar los problemas que encara la sociedad mexicana en su vida cotidiana. Aún así, es la misma sociedad quien tiene en sus manos el poder de cambiar estos espejismos para convertirlos en situaciones normales en sus vidas.

Al igual que en México, cuando Canadá ganó la presea dorada en Vancouver, la gente salió a las calles y festejó al máximo el triunfo. Sin embargo, al día siguiente no se habló de héroes nacionales, redentores de la historia ni generación dorada. Cuando salí a la calle, la serenidad había vuelto a los rostros de la gente, pues entendían que sus verdaderos héroes se encuentran en el doctor que salvó una vida, el abogado que libró a un inocente de ir a prisión, el estudiante que terminó su carrera universitaria o la maestra que le enseñó a contar hasta el 10 a sus alumnos en el kínder.

Los triunfos en el ámbito deportivo son el reflejo de una sociedad avocada al trabajo, comprometida y visionaria. La sociedad mexicana ha dado muestras de que empieza buscar nuevos caminos y ha esbozado querer modificar su historia. Hechos como el del domingo o el posicionamiento de la UNAM como una de las 100 mejores universidades a nivel mundial son ejemplos del empeño que algunos sectores de la sociedad, por pequeños que sean, han puesto con el fin de ser mejores y transformarse en los héroes individuales cuya suma de esfuerzos devuelve la esperanza. No se hable más de héroes, sólo hay que actuar como tales.

Deporte y migración: Elementos del juego social


Por Daniel Velasco Fabila

 

En  los últimos 20 años, el crecimiento de la población a nivel mundial ha sido considerable y con ello otros fenómenos sociales como la migración, son notablemente visibles en la conformación cosmopolita de las grandes ciudades. Así mismo, la influencia cultural de los migrantes en sus nuevos asentamientos es cada vez más notoria.  Parte de esa cultura, está vinculada con el ámbito deportivo, ya que dicha influencia ha traído consigo cambios en las preferencias deportivas tradicionales en los habitantes de algunas regiones del orbe.

España, por ejemplo, ha sido un país al que deportivamente siempre se le ha relacionado con el fútbol y la tauromaquia. Estrellas de talla internacional como Emilio Butragueño, Andrés Iniesta, Manuel Laureano Rodríguez “Manolete” o Julián López “El Juli” son algunas de las joyas que la “Madre Patria” ha mostrado al mundo en estas disciplinas. Sin embargo, la atención del público español ya no ha sido captada únicamente por los goles y los “oles”.

Pau Gasol, jugador de Los Angeles Lakers ha logrado incrementar el interés de los ibéricos por el llamado deporte ráfaga. En 2002 ,Gasol fue nombrado novato del año en la NBA. Actualmente se ha convertido en un jugador clave para su equipo, y al lado de grandes figuras  como Kobe Bryant y Derek Fisher se proclamó campeón de la NBA en un par de ocasiones. Por si fuera poco, en 2006 se alzó como campeón mundial con la selección de su país y fue nombrado el jugador más valioso del torneo.

Un caso similar al que ocurre con los españoles tiene lugar en la “Isla del Encanto”, Puerto Rico. Seguramente al pensar en el deporte boricua vienen a la mente imágenes de béisbol protagonizadas seguramente por figuras como Iván Rodríguez, Jonathan Sánchez, Bengie Molina, Jorge Posada o Ángel Pagán. Sin embargo la percepción de la “pelota caliente” como el rey de los deportes en tierras boricuas parece estar cambiando gracias a José Juan Barea, un hombre pequeño en tierra de gigantes.

J.J. Barea, como es popularmente conocido, desempeñó un papel trascendental en la consagración de los Dallas Mavericks como monarcas de la NBA en la pasada campaña. Su talento, precisión y estilo agresivo de juego lo llevaron a ganarse un lugar en el cuadro titular de su equipo. Su carisma y humildad lo han convertido en un ídolo de la ciudad texana y de un país entero. La destreza que muestra a pesar de su baja estatura (1.82 mts) para hacer ver mal a sus rivales, ha hecho de él todo un fenómeno en Puerto Rico, al grado de que el básquetbol, según declaraciones de Barea, es ahora el nuevo deportes nacional de su país.

Hechos como los anteriormente citados, sólo muestran una de las consecuencias generadas por el fenómeno migratorio en el ámbito deportivo. Sin embargo, existen otros sucesos interesantes vinculados a dicha actividad humana que repercuten no sólo en la percepción local de una sociedad por el deporte, sino también en la percepción global de una sociedad a través del deporte.  Es decir, el deporte se convierte en un espejo mediante el que gente de todo el mundo puede ver reflejados cambios políticos e ideológicos en otras sociedades.

El mejor ejemplo para ilustrar lo aseverado con anterioridad, es la selección alemana de fútbol.

Trece años atrás, durante la Copa Mundial de 1998, el equipo alemán estaba conformado por 22 jugadores nacidos en el país bávaro. Increíblemente, aquel mundial significó la última vez en que un representativo alemán en Copa de Mundo se conformaba sólo con jugadores nacidos en aquel país. Cuatro años más tarde, en la justa celebrada en Corea y Japón, los teutones contaban entre sus filas con un jugador nacido en Polonia, Miroslav Klose, pero sobretodo, con un elemento de raza negra, Gerald Asamoah. En el Mundial de Sudáfrica la selección alemana contaba entre sus filas con jugadores originarios de Alemania, Brasil, Ghana, Polonia y Turquía.

Un equipo alemán como el de hoy dista mucho de parecerse al que alguna vez hubiese imaginado Adolf Hitler. Su idea una raza pura y superior contrasta con la diversidad que hoy presenta entre sus filas el representativo bávaro. La superioridad de una persona o un equipo no es cuestión de raza sino de trabajo, esfuerzo y capacidad para saber aprovechar las circunstancias del momento, algo que los alemanes siempre han sabido hacer mejor que muchos equipos en el mundo. El conjunto teutón es reflejo de su sociedad.

Hace más de medio siglo, la filosofía y política nazi llevaron a Alemania a sufrir en carne propia los horrores de una guerra propiciada por la intolerancia y el odio que sus gobernantes fortalecieron en el pueblo. Una vez realizada dicha tarea, el ejército alemán se dedicó a profanar otros territorios europeos y sembrar terror en ellos. Ahora,  más allá de que aún existen grupos conservadores y partidarios de la ideología nazi, la sociedad alemana se encuentra en una etapa de renovación, de apertura a nuevas ideas y aceptación de las mismas. Ejemplo de ello, es la ciudad de Berlín, capital del país,  y que actualmente es una de las urbes europeas más cosmopolitas.

Por último, existen una variedad de aristas mediante las cuáles podría analizarse la relación entre la migración y el deporte: el deporte como instrumento de pacificación en la sociedad, el crecimiento poblacional como catalizador de violencia en el deporte, etc. Curiosamente, el común denominador en cualquier análisis sobre el tema será que el deporte funcione como herramienta de cambio o espejo reflector. Al final, tanto la migración como el deporte son actividades pertenecientes al mismo juego: el juego social.

Cero y van cuatro



Por Daniel Velasco Fabila

¿Doping? Fue porque la carne estaba contaminada con clembuterol. ¿En serio?  Al menos eso argumenta la Federación Mexicana de Fútbol, que defiende a capa y espada la inocencia de los futbolistas involucrados en un nuevo caso de doping por parte de jugadores mexicanos a nivel internacional.  Dadas las circunstancias que rodean al caso, sería difícil pensar que el consumo de esta sustancia por parte de los seleccionados se dio de manera consciente. Sin embargo, el verdadero problema en este caso radica en la reincidencia mexicana en estas situaciones.

Primero, el legendario y eterno seleccionado Claudio Suárez. ¿Claudio? No, ¿de verdad? Sí señores, Claudio Suárez. Fue él quien por primera vez en la historia del fútbol mexicano a nivel internacional dio positivo en una prueba antidopaje. Durante la Copa Confederaciones de 1997, Suárez dio positivo por nandrolona, pero la poca memoria de muchos sobre este caso, se debe a que “El Emperador” fue exonerado por la FIFA debido a que el organismo argumentó errores administrativos en el manejo de las muestras.

¿Se acuerdan de Raúl Rodrigo Lara? Sí, el mismo al que se le pasó el balón entre las piernas antes de que Klinsmann marcara el empate en el juego contra Alemania durante el Mundial de 1998. ¿Y qué me dicen de Paulo César “Tilón” Chávez? Ellos también dieron positivo por testosterona y nandrolona respectivamente durante la Copa América de Bolivia 1997. Dado que el torneo en cuestión es organizado por la CONMEBOL, ambos jugadores fueron suspendidos 6 meses de todo torneo de dicha confederación.

Después, el bochorno en su máxima expresión. Salvador Carmona y Aarón Galindo eran separados del plantel de la Selección Mexicana durante la Copa Confederaciones de 2005 por “indisciplina grave”. Todo parecía estar controlado pero resulta que alguien en FIFA se enteró que en realidad se trataba de un caso de doping. Supuestamente ambos jugadores habían consumido un suplemento alimenticio (nandrosterona) por recomendación del Dr. Nicolás Zarur, entonces médico del  Cruz Azul (club en que militaban los jugadores en ese momento). Tras una serie de investigaciones, ambos jugadores fueron suspendidos un año de toda actividad futbolística, pero a diferencia de Galindo, Carmona fue suspendido de por vida por reincidencia en el consumo de sustancias prohibidas.

Hoy nos volvemos a encontrar con que seleccionados mexicanos resultaron positivos en pruebas antidoping. Esta vez, el culpable fue el clembuterol, una sustancia que puede ser utilizada como broncodilatador, que ayuda a incrementar la masa muscular y reducir el tejido graso. Con tales efectos, es posible que los jugadores lo hayan consumido plenamente conscientes, después de todo ayuda a mejorar el rendimiento atlético. Pero como dije antes, el entorno que rodea al caso hace altamente improbable que así sea.

¿Por qué Ochoa haría algo así teniendo ofertas del fútbol europeo? ¿Por qué “El Hobbit”  y Dueñas actuarían  de esa manera si buscaban ganarse un puesto titular en la selección? ¿Por qué jugadores de tanta experiencia como “Maza” y “Sinha” arriesgarían su carrera con prácticas como esta? Esas son las preguntas que carecen de respuesta y que seguramente resultaran ser las menos importantes.

Las preguntas que realmente hay que responder son: ¿Por qué siguen ocurriendo cosas como esta en el fútbol mexicano? ¿Por qué la Federación Mexicana de Fútbol ha sido incapaz de establecer lineamientos rigurosos que ayuden a prevenir estas prácticas y sancionar de manera ejemplar a quienes incurran en ellas? ¿Por qué no se realiza una inspección rigurosa de los alimentos que compra la FEMEXFUT para el consumo de sus deportistas?

No se trata de hacer mártires a los jugadores ni de satanizar a las autoridades que manejan el balompié nacional. Simplemente se trata de poner las cosas en perspectiva y tratar de buscar soluciones a lo que se ha convertido en un creciente problema de nuestro fútbol. ¿Hay jugadores que consumen sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento? Sí. No necesariamente tienen que ser de Primera División, o ¿acaso se realizarán estudios médicos rigurosos en las divisiones inferiores? Por lo menos yo no lo creo.  ¿Hay que adoptar medidas estrictas de carácter médico, administrativo y disciplinario para impedir el crecimiento de esta práctica? Sí. ¡Señores,  qué esperan! Cero y van cuatro.