La vida en plataformas petroleras.

Por Lucía Bolivar.

Cuando somos pequeños y nos preguntan qué queremos ser de grandes, se oye de todo: doctor, bombero, policía, presidente, etc. Conforme vamos creciendo decimos abogado, ingeniero, científico, etc. Nos imaginamos una vida adulta con un trabajo de lunes a viernes y los fines de semana para salir al cine con los amigos o pasar tiempo con la familia, donde nuestras opciones son solo tan limitadas como nuestra imaginación.

Nadie crece pensando “voy a ser plataformero” porque en general, nadie tiene idea como eso de que trata un trabajo y una vida en una plataforma.

En mi trabajo, aunque es mayormente de oficina, a veces tengo la oportunidad de ir a estas plataformas encargadas de extraer el petróleo en torno al cual aun gira el mundo. Y no deja de sorprenderme la vida en ellas. Es todo otro pequeño mundo apretado y limitado. Te asomas y lo único que siempre contemplas es el mar, llegas a conocerlo, a darte cuenta cuando cambia la corriente o cuando viene un mal tiempo.

Un 90% de los que allí trabajan son hombres, perforadores, eléctricos, soldadores, cocineros, lavanderos, encargados de seguridad o medio ambiente, administradores, etc. Sus turnos de trabajo son de teóricamente 12 horas diarias, y digo teóricamente porque es muy común que por lo demandamente de sus trabajos tengan que quedarse horas extra, se las paguen o no. Dichas jornadas son repetitivas y constantes por, dependiendo de sus contratos, 14 o 28 días corridos, con los mismos días de descanso. Claro que si no llega su relevo porque equis cosa, tienen que quedarse a cubrir más días, y así he conocido personas que han estado hasta dos meses sin ver tierra firme.

A todo esto tienes que sumarle que durante esos días de encierro, solo se ven los unos a los otros, ya sea porque comparten habitaciones donde duermen hasta 8 personas, o por el trabajo que estén desempeñando, llegan a conocerse hábitos, gustos, quien ronca o quien debería ponerse talco en los pies. Conocen sus cumpleaños, los nombres de sus hijos y esposas, sus preocupaciones y que comida les gusta mas.

Realmente se puede decir que son como una gran familia, y como tal, a veces tienen sus diferencias, pero al fin, las resuelven y continúan sacando el trabajo adelante. Me han dicho, que la plataforma es su segunda familia, que a veces pasan más tiempo los unos con los otros que con sus verdaderas familias, también me han dicho que llegando la lancha al puerto se dan “reset” y se vuelven otras personas.

Si bien económicamente estos trabajos son muy bien remunerados, no cualquier persona puede sobrellevar todas las presiones que conlleva. Es por eso que yo admiro y aprecio a quienes han elegido esta forma de vida, indispensable para que los demás podamos seguir viviendo como lo hacemos, al menos hasta que las energías renovables tengan su verdadero despegue.